Casa Marcial

Situado en plenos Picos de Europa se encuentra uno de los cielos culinarios por excelencia como es Casa Marcial, con Nacho Manzano al frente. Si el entorno que protege esta casa ya es perfecto, adentrarse en su cocina, poseedora de dos Estrellas Michelin y tres Soles Repsol es un sueño, el cual hemos podido hacer realidad.

Un viaje soñado

Restaurante Casa Marcial
Foto: Cortesía Casa Marcial

Soy Teresa Fernández (@secretosenelaire) y voy a contaros la fabulosa experiencia personal que viví junto a mi esposo este verano, un viaje que nos llevó desde un pequeño camino sinuoso entre montañas hacia una “autopista culinaria” repleta de sabor y armonía, rodeada de naturaleza, huertos, animales y aire puro.

En todo momento el trato fue excelente; el equipo que acompaña a Nacho es excepcional. El ambiente es acogedor, natural, sin aspavientos estéticos, todo es armónico y delicado, sus vistas de las montañas acompañan al relax, un conjunto perfecto. Desde el instante que comienza el menú Cumbres con sus 23 platos, todo es poesía y delicadeza.

Delicadeza, producto y huerta

Casa Marcial
Cebolla tierna, caldo quemado, crujiente de calamar

La comida en esencia es maravillosa: entrantes como su famosa “croqueta, fabada frita y pececitos de roca ya revelan que lo que vamos a degustar va a ser sorprendente.

Destacamos su “cebolla tierna, caldo quemado, crujiente de calamar, su “ostra a la brasa o un inconmensurable “arroz con Pitu Caleya”, donde se observa un amor por la cocina tradicional entrelazado con una técnica de trabajo impecable.

Casa Marcial

La “cabeza de merluza frita”, presentada con maestría es otro trabajo de autor, y nos muestra un gusto por la comida sencilla y sin edulcorar.

El “pichón con remolacha y cereza” es una demostración de reinvención magistral de Nacho, poniendo en valor su tierra y potenciando como nadie sabores tradicionales llevándolos a la más alta vanguardia gastronómica.

¿Y del vino qué?

Casa Marcial

El maridaje de Juan Luis García Ruiz, original y sorprendente, reflejo de su personalidad arrolladora fue otro de los puntos fuertes, y aceptó encantado el reto que le propusimos: queremos que nos sorprendas con vinos diferentes, nos apetece salir de los clásicos que todos conocen”. Dijo sentirse presionado pero, sin duda, cumplió el objetivo. Un sumiller lleno de pasión que puso en nuestras bocas sabores únicos, llenos de fuerza y aroma, que armonizaban a la perfección con cada plato que degustábamos.

Fresas con chocolate

Casa Marcial

Los postres son dos pequeños tesoros: “fresas y sus versiones se prepara al momento al lado de los comensales y explican a medida que lo realizan los diferentes elementos del plato; es muy sencillo, pero en la boca es sublime, armonioso y fresco. El segundo postre, “chocolate, leche y anís fue el colofón perfecto: el chocolate es potente, en su punto de amargor, acompañado por unas pequeñas gelatinas de anís y suaves bolas de leche helada que envuelven el paladar de forma cadenciosa y única.

Y volver, volver…

Casa Marcial

Todo es un espectáculo de sabor, delicadeza, armonía y buen gusto demostrando que sus galardones son más que merecidos. Lo que más me sorprendió fue la sencillez, el gusto por los valores de su tierra y el apego a las tradiciones, que conjuga con técnicas culinarias vanguardistas. Su gusto por los colores, por las flores que recoge en su jardín, y que entonan los platos, dándoles esa particularidad de la casa. Visualmente sus platos tienen una estética especial, elegante, su presentación es todo un espectáculo.

Después de más de tres horas de comida termina la experiencia en el jardín de la parte trasera de la casa, tomando un fabuloso café con dulces; relax en estado puro, nos quedamos mirando los picos de Europa en una tarde de verano que jamás olvidaremos y soñando con volver.

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