limón congelado
limón congelado

Las bondades del limón son innumerables. Anteriormente te mencionamos los beneficios de tomar agua tibia con limón en ayunas. Ahora es momento de hablar de las virtudes del limón congelado.

¿De qué se trata esta técnica del limón congelado? Esta terapia busca de aprovechar la cáscara del limón, esa que siempre evitamos por su amargo sabor. Esta parte del limón posee grandes bondades para nuestro organismo. A continuación mencionamos algunos de ellos.

Beneficios de la terapia del limón congelado

Entre las propiedades del limón congelado resalta sus grandes efectos contra quistes y tumores. Gracias ellos, muchos pacientes con cáncer tienen al limón congelado como aliado durante la quimioterapia. Ayudando a las combatir las células malignas y proteger las defensas. Además, ayuda a contrarrestar los efectos secundarios de la quimioterapia.

Otra de las grandes bondades del limón congelado está en su acción contra infecciones bacterianas y hongos. Es eficaz contra los parásitos internos y los gusanos. Regula la presión sanguínea y la tensión arterial. Es antidepresivo y combate el nerviosismo. Es un poderoso alcalinizante que regulariza el pH de la sangre.

La cáscara del limón, como si fuera poco, contiene más de cinco veces vitaminas que su propio jugo, y productos químicos sorprendentes. Entre ellos destacan la peptina, vitamina C y flavonoides como la tangeritina.

La terapia del limón congelado también es conocida por sus propiedades a favor de la pérdida de peso. Esto se debe a que ayuda a depurar el organismo y combatir la presencia del “colesterol malo”. Se recomienda consumir setenta mililitros de limón al día para favorecer la pérdida de peso saludable.

Cómo preparar y consumir el limón congelado

La preparación es sumamente fácil. Para ello se necesita dos limones congelados; lo ideal es que los dejes todo el día en el refrigerador. Una vez bien congelado, lo ralla y lo esparce sobre sus comidas: arroces, sopas, ensaladas, etc.

Otro modo de disfrutarlo es en infusiones frescas, como complemento de un yogurt natural, aderezo de ensaladas o con salmón. Resulta delicioso si se acompaña con té verde o con ensaladas de frutas.  

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