Bodegas Estraunza
Las bodegas están en Lapuebla de Labarca, en País Vasco / Foto: Vía Bodegas Estraunza

Lapuebla de Labarca es un pequeño municipio de la provincia de Álava, País Vasco, situado a las orillas del río Ebro y dentro de la comarca vitivinícola Rioja Alavesa. Su población no supera los 900 habitantes, según censo de 2018. En esa localidad se encuentra Bodegas Estraunza, una empresa familiar y mediana que comenzó sus operaciones en 1990.

Se caracteriza porque en su actividad predomina más lo artesanal que lo industrial. Cuenta con 32 depósitos de acero inoxidable con un sistema de fermentación controlada y una zona de envejecimiento con mil 700 barricas de roble.

Entre sus uvas figuran tempranillo, viura, garnacha, mazuelo y graciano. Sus caldos son elaborados por medio de tres métodos: los jóvenes a través de maceración carbónica (técnica tradicional empleada en esa región), la del despalillado para los Crianza y Reserva y la de fermentación maloláctica para el de vendimia seleccionada. Varios de ellos premiados.

Estraunza

“Cuidamos todos y cada uno de nuestros vinos con el mimo que una auténtica obra de arte merece, para ofrecer en ellos una parte de nuestra esencia, de nuestra tierra, de lo que somos”, hacen saber.

Pero quizás un punto destacable de Estraunza (no cuenta con redes sociales) es que su producción anual es de un millón de litros, de manera que el hecho de beberlos se convierte en algo exclusivo. 65% de su producción queda en el propio País Vasco, 25% va al resto de España y el otro 10% es para ser exportado.

Debutan en Venezuela

Bodegas Estraunza
En anaqueles blanco, rosado, tinto joven y tinto Crianza / Fotos: montaje Luis Villapol

Cuatro de sus nueve etiquetas han “cruzado el charco” y ya se encuentran en Venezuela, disponibles en los anaqueles de los bodegones especializados. “Es un lujo tener estos vinos Solar de Estraunza en nuestro país”, precisa José Pereira, sommelier de la importadora Corporación Askar.

En ese sentido, hay uno blanco 100% viura, con aromas muy frutales y florales, mientras que en boca tiene un primer contacto dulce y luego algo de acidez. Es fresco, ligero y fácil de beber, que le va muy bien con aperitivos, pescados y mariscos. El rosado es 50% tempranillo y 50% viura. En nariz es suave y frutal, mientras que en boca también es fresco, con algo de acidez, que se puede armonizar de igual manera con aperitivos y pescados a la plancha.

El otro es un tinto joven, 100% tempranillo, con aroma muy frutal, que se siente en boca. Es como mermelada de frutos rojos y algunos negros. Es redondo y tiene algo de astringencia, perfecto para alguna comida a base de carne.

El cuarto también en un vino tinto 100% tempranillo, pero Crianza. A diferencia de los tres primeros que son cosecha 2018, este caldo corresponde a la de 2016. Permanece mínimo 12 meses en barrica de roble americano y francés, aparte, de estar un año en botelleros para que se madure y armonice. En nariz se le sienten notas ahumadas, a tierra mojada, tostado, café, cacao, tabaco y algo de vainilla. Sin embargo, en boca es fino, untuoso y con taninos muy redondos.

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