VINOS CHILENOS
Viñedo en Chile. Foto: Archivo

Los caldos del país austral poseen gran prestigio y se posicionan como los segundos más importantes de Latinoamérica, después de los argentinos.

Dentro del mundo vinícola, Chile es uno de los países cuyo terroir es considerado privilegiado. Por una parte, se debe a su enclave geográfico estratégico, que abarca el desierto de Atacama al norte, los Andes al este, la Patagonia al sur y el océano Pacífico al oeste.

 

VINOS CHILENOS
Foto: Archivo

Estas barreras limítrofes naturales hacen un trabajo importante en el resultado del vino. Durante el día, la brisa marina proveniente de la Antártida cubre los viñedos, mientras que, durante la noche, son abrazados por el aire que desciende de las montañas. Aunando a esto, están sus estaciones marcadas por veranos secos e inviernos muy fríos y húmedos. El resultado es un ambiente idílico para el cultivo de la vid, que permite a los varietales desarrollar toda su acidez y así producir vinos equilibrados y con mucho carácter.

Gracias a la calidad de sus suelos —aluvial, de marga, arcilla, arena y caliza—, su buen flujo de riego natural y las condiciones atmosféricas, el terroir chileno se ha convertido en uno de los más importantes del mundo. Cada una de las regiones vinícolas del país sureño posee ciertas características que crean el ambiente ideal para diversos varietales.

Entre sus regiones más importantes está el Valle de Maipo, donde se evidencian veranos cálidos y secos, e inviernos cortos y suaves. Allí se cultivan cabernet sauvignon, merlot y carménère, y cepas blancas como chardonnay, sauvignon lbanc y semillón. Asimismo, se encuentra el Valle del Rapel, destino preferido de inversores franceses en los últimos años. Este último posee una gran amplitud térmica entre el día y la noche. Los diversos microclimas son propicios para las cepas merlot y carménère, que han alcanzado una fama especial. También se encuentra el Valle de Colchagua, famoso internacionalmente gracias a la elaboración de vinos de alta calidad y a su enoturismo.

 

Foto: Archivochileno

Abanico de varietales

La oferta de varietales producidos en Chile es amplia. El cabernet sauvignon se consagra como la cepa más importante, con más de un tercio de las viñas plantadas. Otra variedad estandarte es la carménère, que se creía extinta y se encontró nuevamente en tierras chilenas.

Gracias a su gran borde litoral, Chile posee una importante cantidad de viñedos costeros. En estos la producción principal es de cepas blancas, especialmente, sauvignon blanc, chardonnay, viognier y pinot grigio. Pero también se consiguen cepas tintas de cuerpo liviano y mediano, como pinot noir y syrah. En estos vinos se encuentra frescura, buena acidez, y notas de frutos cítricos y tropicales del lado de los blancos, así como frutos rojos en los tintos. En varios también se pueden reconocer particulares notas minerales, como piedra húmeda o tonos salinos del aire marino.

Vinos chilenos
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Portafolio de calidad

El portafolio de vinos chilenos es muy amplio, desde cotidianos y muy económicos, hasta finos e incluso verdaderos íconos. Estos últimos cuentan con positivas reseñas y se instalan en lo más alto de los rankings, junto a los mejores vinos del mundo.

Entre los caldos chilenos de alta gama destaca Don Melchor, con gran expresión en nariz, fina boca, buena acidez y un extraordinario equilibrio y potencial de guarda. En guarda desarrolla un umbral de aromas envolvente, cautivador y complejo. Las notas frutales en nariz evolucionan y pasan a tener aromas a frutos secos, herbales, terrosos, así como a cuero y a tabaco.

Otros vinos chilenos muy conocidos son los Casillero del Diablo, reflejo de la diversidad vinícola de Chile. En su portafolio se pueden encontrar espumosos, rosados, blancos y tintos.

 

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