Uva de la variedad malbec
Uva de la variedad malbec

La mayor producción de vino malbec la hallamos en Argentina. Digamos que esta variedad es la uva estrella del país sudamericano. Llegada de Francia, y con origen en la antigua provincia de Quercy, es una variedad muy viajera que encontramos en varios lugares del mundo. En Cahors (Francia) es la variedad tinta dominante, donde las regulaciones AOC exigen un mínimo de 70% de malbec en la composición del vino.

No obstante, donde la uva malbec es más utilizada es en la viticultura argentina. En Argentina esta uva está considerada como variedad nacional. La zona de mayor producción es Mendoza, en la Patagonia argentina.

No es raro que un bebedor de vino de cualquier lugar del mundo pida un malbec esperando encontrarse con un vino argentino.

¿Qué nos encontramos al degustar un copa de vino malbec?

A la vista es un vino que destaca por su intenso color oscuro. En nariz muestra aromas frutales con gran profusión de cerezas, fresas, ciruelas y uvas pasas. Es un vino con notas especiadas, sobre todo de pimienta negra, además de mostrar aromas a compota y mermeladas.

En boca el malbec es cálido y suave, con taninos poco agresivos. Su paso por madera le dota de sutiles reminiscencias a café, vainilla y chocolate.

¿Cuándo descorchar un vino malbec?

Por lo general, la variedad malbec se distingue por ofrecer una explosión de fruta. Esta característica puede aportar gran complejidad cuando el vino pasa por crianza en barrica de roble.

Vinos Graffigna y copa malbec de Riedel
Vinos Graffigna y copa Riedel malbec

Si tenemos entre manos un malbec joven, con poca crianza, lo ideal es tomarlo poco después de adquirirlo. Si compramos un vino con crianza en madera durante algunos meses, bien podemos guardarlo un máximo de dos o tres años.

Los malbec con una crianza larga en madera pueden llegar a ser vinos de guarda, y evolucionar de modo favorable en botella durante una década. ¡Incluso más!

 Armonías con malbec

Esta variedad de uva acompaña muy bien a carnes rojas a la parrilla, quesos intensos, guisos contundentes y platos de caza, sobre todo los de larga crianza. Los más jóvenes, son perfectos para un plato de pasta.

Y si el comensal es muy adepto al vino tinto, no tiene porqué descartarlo en el postre. El vino malbec armoniza bien con chocolates de una pureza mínima del 50%, con postres de café como un flan de café e, incluso, con un tiramisú. No descarten armonizarlo también con algún postre basado en frutos rojos y/o frutas del bosque.

Al pan, pan…y al malbec, su copa

Hace un tiempo, Graffigna, una de las bodegas más importantes de Argentina, presentó en México la copa malbec. Es la primera en el mundo, desarrollada exclusivamente con Riedel, la marca líder mundial en copas de cristal.

La copa malbec está compuesta por un borde estrecho y un cáliz de 8.51 cm. en su parte más ancha y 13.51 cm. de alto. Fue diseñada en la fábrica Riedel, en Austria. Aunque su forma realza las cualidades de esta variedad, puede ser utilizada para otros vinos.

La forma del cáliz destaca los aromas frutales de la malbec, en especial, los de frutos rojos y arándanos. Los tonos florales y especiados también son subrayados. El angosto aro de la ayuda a concentrar los aromas mientras que dirige el vino hacia el centro de la lengua. Ahí logra un armonioso equilibrio entre sus características clave: sus suaves taninos y su acidez media.

Una tradición en cristal

Riedel fue la primera empresa en descubrir que el sabor del vino se ve afectado por la forma de la copa en la que se consume. Eso fue hace más de 250 años.

Así, sentó las bases para la producción de copas funcionales y bellas. Con ellas logró aumentar más, si cabe, el placer de beber un buen vino.

A partir de este hallazgo, desarrollaron distintas copas para las más reconocidas variedades de vino como cabernet sauvignon, riesling o pinot noir. La copa malbec ya forma parte de la colección Riedel.

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