El vino, previene el estrés oxidativo, una condición nada favorable para el organismo por dañar el material genético de las células y estar relacionado con el envejecimiento, la formación de tumores y el origen de enfermedades crónicas.

 
Por tal razón, la ingesta moderada de esta bebida, la que se sugiere que sea una copa diaria en las mujeres y dos copas en los hombres, favorece la inhibición de radicales negativos, que son los desencadenante de enfermedades y envejecimiento prematuro.
 
Además, el caldo de las uvas protege contra las enfermedades coronarias, contra accidentes cerebrovasculares y del endurecimiento de las arterias, mejor conocido como arterioesclerósis.
 

Otros beneficios escondidos en una copa de vino tinto

Es que el vino tinto aumenta el colesterol bueno en la sangre, porque contiene sustancias que lo transforman de perjudicial a beneficioso. Reduce la propensión a alergias, y ayuda a mantener una piel más bella. Aumenta el nivel de lipoproteínas de alta densidad HDL (colesterol bueno) en la sangre.  Gracias a sus prolifenoles y flavonoides tiene un poder antioxidante, es decir, hace inofensivo el colesterol LDL (malo) al impedir su oxidación.
 
Sin embargo, nunca está demás saber acompañarlo de forma adecuada con carnes y quesos, para que se digiera de mejor manera con estas proteínas y lácteos.
 
Por último, un estudio publicado en el British Medical Journal revela que los aficionados a la degustación del vino suelen comprar alimentos más sanos y tener una dieta más equilibrada que los consumidores habituales de cerveza. Según este informe, los enófilos consumen más aceitunas, frutas, verduras, quesos bajos en grasa, leche y carnes saludables.
 

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