Términos referentes al color del vino
Hay diversos vocablos para referirse a colores y tonalidades del vino

El mundo relacionado con el vino está repleto de saberes por conocer y explorar. Expandir los conocimientos en torno a la bebida es una forma de descubrirla en profundidad y disfrutarla más. Entre todas sus aristas están los términos o palabras utilizados para hablar del color del vino, que pueden ser desconocidas para muchos.

La coloración de un ejemplar es un elemento muy importante en una cata, donde es uno de los aspectos que se toma en cuenta durante la fase visual. Ahí, es posible confundir cosas como las tonalidades e, incluso, puede que se desconozca cómo se deben catalogarse.

Hacerse con una guía sobre el color del vino y cómo determinarlo es importante para conocer más sobre la materia.

Todo sobre este amplio mundo

Términos referentes al color del vino
Manejar los términos de forma adecuada ayudará a ser todo un conocedor en la materia 

Abierto: Refiere a vinos con poca intensidad en su coloración, tendiendo a ser pálidos o de color débil. También se usa “claro”, para lo mismo.

Acerado: Se dice de un matiz o tono presente en algunos vinos blancos, normalmente muy jóvenes. Su usa en especial para los que son muy pálidos y que su brillo se asemeja al de los metales blancos o, específicamente, el acero.

Aguado: Dícese de un vino que es muy débil en color y otros aspectos como acidez y cuerpo.

Amarillo: Característico de los vinos blancos. Puede haber cierta variedad de tonalidades como verdosas, pálidas o doradas, pero se usa “amarillo”, en ocasiones, para generalizarlas.

Ámbar / Ambarino: Típico en los blancos evolucionados, siendo indicativo de edad. Como su nombre lo indica, recuerda al ámbar, entre el amarillo y el anaranjado.

Apagado: Un ejemplar que denota falta de intensidad y brillo en su coloración.

Asalmonado: Tono rosado que evoca el recuerdo de la piel del salmón.

Atejado: Común en los tintos muy añejados, es para designar a los ejemplares que recuerdan al color de las tejas o ladrillos. También se puede usar “ladrillo” como término para designar lo mismo.

Caoba: Color que recuerda a una madera con tonos rojizos. Apreciable en vinos licorosos y generosos dulces.

Capa: Usada para indicar la intensidad y la profundidad de un tono, especialmente en los tintos. Esta puede categorizarse como baja, media o alta.

Blanco: Vinos que van desde matices amarillo sumamente pálido a un dorado oscuro. Estos pueden ser hechos con uvas blancas o, según su proceso de elaboración, con tintas.

Cárdeno / Cardenalicio: Puede ser entre morado, púrpura o violeta, pudiendo apreciarse en ciertos vinos tintos.

Carmín: Color del vino tinto que puede considerarse típico entre los de corte joven. Es un color rojo intenso y muy vivo.

Más sobre el color del vino

Términos referentes al color del vino
La tonalidad puede decir mucho de la bebida 

Clarete: Este en un tipo de vino que se obtiene al fermentar mostos de uvas tintas y blancas. Por ende, se consigue una bebida con poca coloración, que puede tener un tono rosado.

Decolorado: Señala que el color del vino tiene una capa muy baja.

Dorado: Como su nombre lo indica, su aspecto recuerda al oro y su brillo. Muy presente en ejemplares blancos o generosos.

Granate: Frecuente en los tintos envejecidos, es una tonalidad fuerte del rojo que puede acercarse al marrón.

Grueso: Un vino de color fuerte que da un aspecto robusto.

Guinda / Cereza: Muy similar al carmín. Se usa para designar a los que su coloración evoca al fruto del árbol cerezo, por su aspecto de rojo intenso.

Sin embargo, debido a que algunas variedades de la cereza pueden ser un poco más claras, también puede ser usado para tonos entre el rojo y el rosado.

Intenso / Intensidad: Refiere a las cualidades potentes de color, aroma y sabor.

Irisaciones: Usado para hablar de matices brillantes o reflejos en los colores que se pueden denotar, mayormente, en vinos blancos.

Manchado: Vino blanco sutilmente coloreado por estar elaborado con uvas tintas.

Naranja: Utilizado para referir a los brillos y reflejos presentes en algunos rosados.

Ojo de gallo / Ojo de perdiz: Término adoptado del francés sobre el color del vino que determina a lo que se encuentran entre un matiz más oscuro del rosado, sin llegar al tinto.

Oro: Igual al “Dorado”, mencionado anteriormente.

Oro Viejo: A diferencia del término previo, este es usado específicamente para un tono dorado oscuro, que puede acercarse al marrón.

Otro términos

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El color del vino puede tener múltiples variedades para distinguir 

Oxidado: Esto indica que un vino ha estado en un prolongado contacto con el aire, lo que es perjudicial para su calidad y afecta cualidades de sabor, aroma y color. En cuanto a este último aspecto, representa una pérdida de vivacidad que denota que está alterada la bebida.

Paja / Pajizo: Una variedad del amarillo que rememora el aspecto de la paja. Común en vinos blancos dulces y secos, así como en generosos secos.

Pálido: Utilizado para hablar de un vino, casi siempre entre blanco y rosado, con poca intensidad cromática o un color muy débil.

Ribete / Meniscos: Dícese del borde del vino en la copa, el cual su tonalidad aclara según esta se incline. Según sus características, como anchura y tono, es posible descubrir algunas particularidades el ejemplar que se degusta,

Rojo: Color típico de los tintos. Puede variar en distintas tonalidad más claras u oscuras.

Rosa / Rosado: Tono de los vinos rosados, que es una forma muy traslucida y clara del rojo.

Rubí: Un tipo de rojo intenso que se asemeja a la piedra preciosa. Es frecuente en los vinos con crianza.

Violeta: Matiz que se puede apreciar en vinos jóvenes.

Yodado: Normalmente, este tono se aprecia en el ribete. Similar al marrón o dorado viejo.

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Con información de Vinatigo y Vinetur

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