Vino Merlot

La uva Malbec es originaria de Francia, donde se conocía simplemente como Cot. Dejó de ser popular en su terroir de origen para ser la cepa emblema de Argentina, en donde encontró las condiciones perfectas para mostrar todo su potencial. La cepa Merlot es también una cepa Francesa, ampliamente cultivada en todo ese país y el mundo. En Argentina también ha encontrado un terroir en donde se cultiva con éxito, dando lo mejor de sí. A continuación, las características más importantes de cada una de ellas.

Malbec

Origen Cahors (SE Francia)

Vista: El Malbec presenta un color rubí intenso y profundo. Con matices violáceos o azulados, que pueden llegar a parecer negros. Durante los dos primeros años estos colores están definidos por el rojo cereza o rojo guinda.

Nariz: Los Malbec en nariz son intensamente florales y frutales. Dentro de los aromas principales de este vino podremos encontrar guindas, ciruelas, café, chocolate, cuero, trufa, vainilla, uvas pasas, flores silvestres, entre otros. La vainilla aparece por la oxidación en madera de roble en las barricas en combinación con los polifenoles del vino.

Boca: Son cálidos, suaves y con taninos educados, muy agradables. En retrogusto suelen apreciarse aromas frutales y especiados.

Tip: La producción del Malbec se ha visto mejorada por el sistema de riego “por goteo”, que a pesar que exige una mayor inversión inicial, habilita áreas en zonas de montañas que antes se consideraban inaccesibles.

Merlot

Origen Burdeos (Francia)

Vista: Color rubí muy intenso, de graduación mediana con tintes violáceos dependiendo de la zona de elaboración. Los Merlot de guarda suelen ser más oscuros que los jóvenes.

Nariz: El Merlot tiene aromas frutales de cassis, grosellas, moras y otros frutos rojos. También destacan el pimiento dulce, el humo, la guinda y la violeta.

Boca: Un vino amable, muy fácil de beber. De taninos suaves, baja acidez, finura y elegancia. De algún modo parecen más dulces que el Cabernet Sauvignon.

Tip: Envejece rápidamente sin perder calidad. Se complementa bien al mezclarse con Garnacha para los vinos jóvenes, y con Cabernet sauvignon, Cabernet Franc o Tempranillo para la crianza. El Merlot puede beberse joven, incluso recién elaborado, no precisa envejecimiento en botella, aunque su maduración puede mejorarlo y volverlo más complejo.

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