Copa de vino

Para el encargado de servir una copa de vino, la palabra “llénelo” podría ser un tanto confusa, ya que todo lo que envuelve a esta bebida implica una serie de detalles. Esto con el propósito de que sea disfrutada plenamente, desde su color, pasando por su aroma, hasta su sabor.

Si bien algunos de los que van a beber desean apreciar plenamente los matices del caldo, y les molesta que les llenen la copa hasta el borde para no mojar su nariz, existen quienes quieren lo contrario. Estos últimos, cuando van a un bar o restaurante, consideran injusto que no llenen hasta arriba la copa. Tal vez ignoran que existen una serie de reglas al respecto.

Tintos de crianza, reservas y grandes reservas

Servir vino tinto

Prudencia es la palabra clave para estos vinos. Basta con un tercio de la copa adecuada para que este espacio vacío permita que el caldo se airee y se puedan distinguir sus aromas y sabores.

Generosos, rosados y jóvenes

Servir vino rosado

Con estos se puede ser menos rígido. La copa puede ser servida hasta la mitad y esto no implica que se dejen por fuera algunos atributos para deleitarse.

Blancos

Copas de vino blanco

Efectivamente, mientras más se alejan de los tintos, más holgura existe. Los blancos permiten un servicio más generoso y se vierten hasta alcanzar un tercio del borde de la copa.

Espumosos, champañas y cavas

Copas de champaña 1

Primero hay que tener en cuenta la copa a utilizar. Debe ser alargada y en forma de tubo. Esta se llenará hasta solo dejar un centímetro para alcanzar el borde. Teniendo presentes estos detalles, las burbujas podrán fluir hasta la superficie y ser percibidas en boca.

También le puede interesar: Champagne, prosseco y cava, espumosos distintos

Comments

comments