“La gente piensa en la Toscana y recuerda el viejo chianti en pequeñas garrafas que tanto se tomó por décadas, generalmente un vino mediocre y que no representa la región pero que ayuda a mantenernos en la mente de la gente” explica Philippe Marconi, representante para América Latina de los vinos de Castello Banfi, bodega de la familia de origen italoamericano Mariani.

La pasión vinícola de la Toscana

En el caso del chianti, sus diferentes divisiones permiten una sinceración de lo que recibe el consumidor. Está claro que un chianti a secas es diferente, tanto por procedencia de la uva como por elaboración -crianza principalmente- de un chianti classico riserva. Sin embargo, para Marconi, esta división tan importante no ha llegado todavía a Montalcino.

“En una región grande, que equivaldría al Médoc francés que cuenta con seis denominaciones, nosotros contamos sólo con una y esto encierra una falacia: que todo el Brunello es igual y eso es falso” comenta Marconi. Diferentes estudios y análisis expertos se han realizado y el resultado generalmente es contundente. Dentro de Montalcino hay diferencias y por eso es que hay vinos de calidades muy desiguales que, en el fondo, pueden desprestigiar la región.

“Lo sabemos porque en el sur, donde se encuentra Banfi, son claras las ventajas sobre el norte: suelos diferentes y, sobre todo, una exposición solar diferente que nos permite hacer vinos con mayor personalidad” afirma Marconi sobre la casa que representa. Sin embargo, la solución de esta situación se encuentra lejos. Recientemente, la revista Decanter, voz autorizada del mundo del vino, atribuía, sobre todo a la falta de voluntad política la imposibilidad de dividir la zona.

Es claro que si se realiza, esta partición terminaría por depreciar algunos enclaves de Montalcino y revalorizar otras, mientras el gran beneficio sería que el nombre Brunello di Montalcino continuaría representando sólo a los grandes vinos que esperan los expertos y entusiastas de todo el mundo.

“Es un gran tema” comenta Marconi. “Cuando llegó la familia Mariani había menos de 40 productores, ahora hay casi cuatrocientos y queda de parte del público saber cuáles son los vinos de calidad entre tantas etiquetas”. De cualquier manera, Marconi, Banfi y los representantes del vino toscano se mantienen optimistas conscientes de la calidad de sus productos. “Para nosotros es presentar una de las regiones más encantadoras y de más tradición de toda Italia en cada botella”, concluye Marconi.

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