Vino

Por decreto gubernamental, cada 4 de septiembre el país austral se viste de fiesta y celebra —por segundo año consecutivo— el Día Nacional del Vino Chileno. La celebración inicia desde este viernes 2 de septiembre y se extenderá por lo que resta de fin de semana.

Tras una serie de investigaciones históricas que avalaran la decisión, se dictaminó que el día conmemorativo sería el 4 de septiembre de cada año. ¿Cuál es la razón de dicha fecha? Su peso histórico en la historia chilena. Fue en esa misma fecha, pero en 1545, cuando Pedro Valdivia solicitó al Rey Carlos V de España “vides y vinos para evangelizar Chile”. De este modo se abrió paso a uno de los mercados más importantes del país.

Día Nacional del vino chileno, más de un motivo para celebrar

La creciente conquista del vino chileno a mercados internacionales es un motivo adicional de celebración. Más allá de su cepa emblemática —el carménère— los caldos chilenos nacían, en su mayoría, para satisfacer las necesidades de un mercado anquilosado y sin expectativas. Chile pasó, en pocos años, del casi nada al todo.

La recuperación de distintas varietales de uvas, así como la proliferación de nuevas elaboraciones, que rompen los esquemas tradicionales, han contribuido al crecimiento estratosférico de los vinos chilenos. Entre sus caldos representativos se encuentra el carménère, merlot, pinot noir, cabernet sauvignon, syrah, chardonnay semillón y sauvignon blanc.

Hoy por hoy, Chile se consolida como el principal exportador de vinos del Nuevo Mundo y el cuarto escaño a nivel mundial.

Carménère, la cepa bandera

Por muchos años, se consideró al Carménère extinto. Originalmente Estacepa es originaria de Medoc en Burdeos. Tras una plaga de la filoxera en la segunda mitad del siglo XIX acabó con los cultivos, se buscó salvar la uva trasladándola al país austral. No fue sino hasta el 24 de noviembre de 1994 cuando se encontró, casi por azar, una uva de Carménère.

El hallazgo de esta cepa marcó un hito la cultura vinícola del país. Desde entonces, el Carménère se ha considerado como la cepa bandera de Chile.

Un vino Carménère de calidad se caracteriza por ofrecer tonos robustos con destellos violáceos; en nariz y boca se siente la presencia de sabores a frutos rojos silvestres, canela, chocolate, café y algunas especias; la tanicidad es moderada pero elegante y sedosa. Ideal para armonizar con pastas, salsas especiadas, quesos maduros y embutidos.

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