Pomar Crianza vino premium
Foto: Natalia Brand / @gastrobrand

Pomar Crianza, un tinto afrutado y maderoso con paso de seis meses por barrica de roble francés y otros seis de crianza en botella, es la nueva propuesta de Bodegas Pomar.

Como el Reserva de la casa, es un blend que conjuga las tres cepas tintas que crecen en los viñedos de la empresa, ubicados en las tierras cálidas de Carora: syrah, tempranillo y petit verdot.

“Buscamos lo mejor de cada variedad para potenciarlo en un solo vino. El syrah (20%) le aporta sus aromas de flores, de violeta, de especies dulces y sus sabores carnosos y suaves. El tempranillo (60%) le da sus taninos, el cuerpo, la longevidad, y el petit verdot (20%) le regala ese color pofundo y ese sabor en boca”, indica José Gregorio Cortez, enólogo de la bodega venezolana, fundada en 1985.

“Armónico, persistente, estructurado y elegante, es un vino para premiarse, muy agradable, para relajarse y disfrutarlo en compañía. La idea es desconectarse de lo cotidiano y que una velada casual se transforme en algo especial ”, expresa Beatriz Pachano, gerente de Mercadeo de Pomar.

Un ejemplar de guarda

Pomar Crianza

El Crianza pasa a formar parte de la línea de maduración ligera de Bodegas Pomar y busca afianzar su presencia en el segmento premium del mercado. Sus seis meses de maduración en barrica y los otros seis de afinamiento en botella, permiten que sea un ejemplar de guarda hasta por cinco años.

“Un vino joven debe consumirse antes de tres años máximo. Este vino permaneció 12 meses en crianza. Así que esperamos que esté perfecto durante cuatro o cinco años más”, explica Cortez.

Para su disfrute óptimo, el enólogo sugiere tomarlo, como corresponde en estos casos, entre 16 y 20 grados, dependiendo del paladar personal.

“En los crianza la temperatura mínima es 16, 18 o 20 grados. Porque la sensación de taninos es inversamente proporcional a la temperatura. Si un vino tiene muchos taninos y se sirve frío, la lengua queda muy áspera, seca. Por ejemplo, un reserva, cuya concentración de taninos es más alta, debería tomarse entre 18 y 20 grados. Porque ha tenido mucho tiempo en barrica. Los jóvenes sí tienen que disfrutarse frescos”, dice José Gregorio.

Vino tinto y embutidos

En cuanto a las armonías, las preparaciones con sabores y especias de mediana a fuerte intensidad son la pareja ideal, y ciertamente es un vino que estimula el deseo de un próximo bocado. “Con la hallaca puede maridar bien”, refiere la chef Marcela Gil, del equipo de Empresas Polar. De su lado, la cocinera lo presentó en tres tiempos, primero acompañando una tabla con queso fresco de cabra cubierto de cenizas, pimentones asados, una empanadita de cerdo con salsa teriyaki, jamón serrano y queso provolone.

En seguida, Gil ofreció la fusión de dos platos emblemáticos de la cocina venezolana en uno: bollito pelón de asado negro –“una armonía muy sabrosa”- y para continuar un pastel de maíz dulce, suave y crocante, relleno de cerdo cocinado en el horno por largas horas, macerado con romero, tomillo y ajo. “Nada excesivo, pero todo presente. Es un contraste interesante con lo semipicante del relleno y lo dulce de la masa”, describe Marcela.

“En cada cosecha (son dos al año) vamos a producir mil cajas y su precio de lanzamiento es 245 mil bolívares”, agrega José Gregorio Cortez.

Por ahora, estará en cadenas de supermercados, bodegones, licorerías especializadas y restaurantes de lujo. Primero en territorio metropolitano y luego en el interior del país.

Coordenadas: Para obtener más detalles puede ingresar a www.bodegaspomar.com.ve o seguirles por @BodegasPomarVe en Twitter e Instagram 

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