La piel de la uva agrega sabor
En la piel y en las semillas de la uva se encuentran los elementos responsables del olor y sabor del vino

El vino es una de las bebidas más legendarias y con más historia. Ha acompañado la aparición y desarrollo de muchas culturas y ha enriquecido infinidad de mitos. Se obtiene mediante la fermentación del mosto o zumo de la uva. Ahí está su esencia y su cuerpo.

Estudios han demostrado que el consumo moderado de vino tinto es beneficioso para la salud. Uno de sus componentes es el resveratrol, una sustancia de características biológicas importantes. Es antiinflamatorio y actúa sobre el metabolismo de los lípidos.

Componentes de la uva

La pulpa de la uva aporta los aromas, las proteínas y las vitaminas en los vinos. El agua es el principal componente, pero el más importante es el azúcar, imprescindible para que las levaduras lo transformen en alcohol. También la pulpa contiene ácido tartárico y ácido málico.

En la piel se encuentren los compuestos que le dan color y sabor a la bebida. Los taninos son los responsables de la textura y estructura de los vinos tintos. Los antocianos, de la coloración. Las  semillas y el raspón contienen altos niveles de aceites amargos. La pruina es una fina capa de cera presente en la cutícula del hollejo, en la piel. En ella se encuentran levaduras que se pueden usar en la fermentación.

La piel de los diferentes tipos de uvas hace la diferencia entre los distintos vinos. En consecuencia, su composición y textura generan los aromas y sabores del vino.

En el mundo existen unas 5.000 variedades de uva, pero solo un poco más de un 1% sirve para la elaboración de vino de cierto carácter.

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