catar whisky
Catar un

Hablar de whisky supone mencionar uno de los licores más consumidos y apreciados en el mundo. Al igual que el vino, el whisky posee diversas texturas y sabores, para poder ser apreciado en su totalidad hay que aprender a catarlo.

El momento óptimo del día para beberlo es antes de la comida, sin que se mezclen en la boca sabores de alimentos; así se logra percibir los sabores limpios.

Es recomendable tomarlo en un vaso especial, o copa parecida a la del Jerez, que concentra los vapores y permite identificar los aromas.

Conviene hacer una valoración del color del whisky, porque cada producto tiene intensidad en función del envejecimiento.

Se debe captar los aromas del vaso o copa, y no directamente de la botella. Incorporar un cuarto o un quinto de agua mineral al whisky, porque el agua reduce la fuerza de éste y permite que se liberen los aromas y sabores, con una mejor degustación.

Mover el whisky en el vaso en sentido circular para que se aireen las fragancias y la nariz pueda percibir todos los aromas primarios que son 32, mientras la boca, a través del gusto, percibirá los cuatro sabores primarios. Tratar de llegar a percibir las fragancias secundarias como los toques de frutas, las especias, las flores y las maderas utilizadas en el envejecimiento.

Probar la malta, saborearlo con calma, pasarlo alrededor de la lengua y llevarlo a todos los puntos de la boca, apreciando las diversas sensaciones.

Beber finalmente observando el paso y su final en la garganta, para apreciar su intensidad y persistencia.

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