Bebidas olvidadas que vuelven al ruedo con todo su furor para cautivar a los paladares modernos. Este es el caso del Gin Tonic, ha causado furor entre los bartenders, que se han dedicado a la tarea de popularizar el trago perfumando esta blanquecina bebida. Sus fieles aficionados los suizos, no olvidan sus raíces y la incluyen en sus comidas cotidianas por sus adictivas burbujas.  

Este furor le ha dado a la ginebra un nuevo auge en el mundo de las tendencias, así se deja colar entre las mesas y cocteleras de los más prestigiosos bares y restaurantes. Casi siempre está bien acompañada de una finas rodajas de limón u otra fruta.  

Los amantes de esta ginebra pretenden ir un pasó más allá, buscan platos de comida al que puedan disfrutar en compañía de este licor. Es ahí cuando las armonías le hacen justicia y permiten que se experimente en su totalidad ambos sabores puestos en la mesa. Todo un juego placentero para el comensal.

Para lograr armonías, se deben considerar los diferentes tipos de ginebras: en el caso de las ginebras aromáticas, para que exista un equilibrio de sabores, lo ideal es combinarlo con moluscos, almejas, mejillones o pescados blancos.

En el caso de las cítricas, se puede disfrutar a la perfección con mariscos. Va muy bien si se prepara un cóctel con un toque de pepinos y pétalos de rosas, que aportan toda una experiencia aromática. Cuando la propuesta es una hamburguesa refinada, lo ideal es una ginebra americana.

Aunque esta propuesta de Gin Tonic es bastante arriesgada por ser una bebida amarga, lo ideal es tener en cuenta que se puede jugar con platos que tengan ese toque de dulzor, además de preparar un cóctel que sea aromático.

  S.M

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