Esta es una fecha especial para celebrar la bebida más genial que ha existido en este planeta: la cerveza. No hay nada mejor que disfrutar de una cerveza bien fría para acompañar escabeches y platos picantes, entre otros placeres culinarios. Si buscabas un buen pretexto para tomar cerveza, éste podría ser el mejor.

“Es un día para que los amantes de la cerveza de todas partes hagan un brindis por nuestros cerveceros y para regocijarse en la grandeza de esta bebida”. Con esta filosofía Jesse Avshalomov y Evan Hamilton lograron en 2007 la proclamación del Día mundial de la Cerveza, que desde 2012 se celebra el primer viernes de agosto.

Además de ser la bebida perfecta para acompañar numerosos platos, cuando se ingiere de forma moderada, puede repercutir muy positivamente en el organismo y prevenir ciertas enfermedades. Los expertos recomiendan tomar no más de una o dos cervezas diarias con las comidas en el caso de las mujeres, y dos o tres para los hombres.

La cerveza

Proceso de elaboración de la cerveza

Ingredientes básicos en la elaboración de la cerveza:

Cerveza

Malteado del cereal: la primera fase de todo el proceso es obtener convertir en azúcares el almidón del grano de cereal. El más empleado es la cebada, aunque también se encuentran cervezas elaboradas con trigo o con mezclas de trigo y cebada.

Una vez seleccionado y remojado, se hace germinar el grano el tiempo justo para que el brote emita una enzima que convierte el almidón en azúcar. En ese instante se interrumpe el germinado y se pasa al secado. Esta se realiza en hornos y su objetivo es reducir al mínimo la humedad del cereal.

Maceración de la malta: es un proceso enzimático, ya que son las enzimas en la malta las cuales convierten el almidón en azúcar fermentable. Dentro de la maceración se emplean diferentes rangos de temperaturas, cada rango activa y desactiva diferentes enzimas y es por medio de las temperaturas que el cervecero controla el proceso para obtener los resultados que se esperan.

Durante la cocción del mosto se añade también el lúpulo, que no sólo le otorga el aroma y amargor tan propio de la cerveza, sino que también ayuda a detener los procesos enzimáticos de la maceración.

La fermentación: este proceso es exotérmico, es decir, que libera calor, por lo que las cubas de fermentación han de ser refrigeradas para mantener la temperatura idónea.

Tipos de levadura empleadas:

  • Levaduras de alta fermentación: son levaduras que se activan a temperaturas relativamente altas, entre 18º y 25ºC, y que permanecen activas de 4 a 6 días. Las cervezas elaboradas con esta levadura se denominan Ale, y aunque a menudo son oscuras, pueden variar en color desde muy pálidas hasta completamente negras.
  • Levaduras de baja fermentación: se activan a temperaturas más bajas, entre 6º y 10ºC, y tienen un periodo de actividad mayor, entre 8 y 10 días. Las cervezas elaboradas con esta levadura reciben el nombre de Lager.
  • Fermentación espontánea: no se les añade ninguna levadura durante el proceso de fermentación, sino que la reciben del micro fauna natural del lugar.

La maduración: tras la fermentación, se deja reposar la cerveza en tanques especiales durante un tiempo que puedo oscilar entre las dos semanas y los tres meses. Aunque hay cervezas pensadas para ser sometidas a procesos de maduración de hasta tres años. Una vez ha pasado el tiempo estipulado de maduración, la cerveza ya está lista para su envasado.

El envasado: este proceso es muy delicado, ya que es importante que no se pierda el ácido carbónico por el camino y la cerveza llegue a nuestras manos en perfectas condiciones. Las cervezas que han sido bien conservadas por debajo de 20ºC, desarrollan todo su potencial aromático a los 2-6 meses dependiendo del tipo de cerveza. No tienen caducidad, a partir de un año se nota su envejecimiento en la excesiva gasificación y su sabor seco.

La cerveza

G.V

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