cerveza

El paladar caraqueño acostumbrado a beber una buena cerveza lager tipo Pilsen, se adoptó a la tradicional rubia y la hizo parte de su cultura, además de ser una de las pocas opciones que ofrece el mercado cervecero a nivel industrial. La popular “birra” alcanzó tal magnitud de aceptación, que posicionó a Venezuela como uno de los países de mayor consumo en Latinoamérica. Pero bastante lejano de ese ranking estaba la producción de cervezas artesanales, rubro en el que países no tan remotos como Chile, Perú y Colombia poseen un camino bastante recorrido.

Emprendedores que deciden a mediados de 2011 comenzar a producir su propia cerveza. A modo de una revolución silenciosa tres años después, Alexander Jiménez y otros maestros cerveceros se reunieron de forma casual y entre relatos se dieron cuenta de que mucho de ellos ya habían comenzado a producirla. Solo dos años bastaron para crear lo que hoy se conoce como Asociación de Cerveceros Artesanales de Venezuela (ACAV). Luego de comenzar este movimiento con solo 12 miembros, al año crecería a una magnitud de 40 cerveceros.

Con la llegada de las cervezas artesanales queda atrás el individualismo de tomarse una birra en solitario, ahora la propuesta es compartir la espuma entre amigos y poder apreciar la gran diferencia tanto aromática como gustativa de una bebida con sello único. El verdadero significado de compartir lo expresa el mismo embotellado, que para algunos es bastante fuera de los parámetros de la tradicional Pilsen. Un formato accidentado y bastante ingenioso del caraqueño, comenzó a reciclar los envases de las botellas champañeras. Aunque en países como Bélgica y Holanda es frecuente encontrar este tipo de embotellado, para el ojo venezolano rompe de ordinario a lo extraordinario. Todavía no se frecuenta este tipo de presentaciones en las populares tascas de los chinos.

Artistas del lúpulo

Este movimiento que poco a poco fue ganando aliados dentro sus filas, tiene como norte crear una verdadera cultura cervecera, en el que cada maestro cervecero posee sabores únicos y características aromáticas que denotan su personalidad.

Entre los pioneros y fundadores de la ACAV (Asociación de Cerveceros Artesanales de Venezuela) está la cerveza coloniera, sus primeros productores son los primeros inmigrantes alemanes en pisar suelo aragüeño en el año 1843. De ahí su producción es una de las más antiguas del país. Su estilo como el de muchos otros es una rubia Pale Ale, que posee 6º de alcohol. Al primer sorbo se percibe un ligero sabor a lúpolo, bastante agradable en el paladar. Su segundo estilo es una Porter de color negra, un estilo londinense de alta fermentación, con delicados aromas de café y chocolate. Parte de su nuevo estilo es una propuesta con aromas frutales, en los que se perciben la parchita, mora y manzana; en el paladar es bastante suave y a la vez agradable.

Norte del Sur, también fundador cervecero, forma parte de ese selecto grupo de los primeros aventureros. Uno de sus principales creadores Alexander Jiménez, es un ingeniero en sistemas que expresa su pasión por esta bebida. Obsesionado por la calidad, se le suman diversos estilos que rompen esquemas en los paladares caraqueños. Las Ale Americanas, inglesas, belgas y alemanas de cebada malteada entran dentro de sus especialidades, dejando a un lado lo cotidiano y realzando cualidades aromáticas de la miel, el café, el cacao hasta la pimienta. Su innovación dejó encantados a uno de los países pioneros en Latinoamérica, con medalla de bronce logran posicionar en la categoría American Stout en el concurso Copas Cerveceras de América CGA 2015.

A este movimiento se le suma un grupo de jóvenes: Daniel Chocrón, Dimas Pérez, Rafael Rojas y Juan Manuel Toro a crear Cervezas Coronarias. Esta tropa de amigos se inició en 2013 jugando con las levaduras a modo de hobbie, y en el camino se convirtió en un negocio. Sus primeras creaciones fueron la Blond Ale, rubia, suave en el paladar pero sin llegar a ser dulce de cuerpo ligero, la Pale Ale con lúpulos americanos adquiere cierto amargor, pero en el paladar se percibe a caramelo y naranja. Con la Stout, Fruty Ale comenzaron a calar en el mercado, y le deben su conquista de medalla de bronce en la Copa Cervezas de América a la Indian Pale Ale.

Dejó a un lado el oficio de publicista para dedicarse a tiempo completo a un pasatiempo que compartía con sus amigos. Así llega al mundo cervecero Harold Pérez, con una formación empírica pero bien documentada comienza con la creación de Cacri, con tres años de experiencia en el mundo cervecero, ahora su espectro de cervezas alcanza 14 estilos, de las más destacadas están: Lupulgoso una American Pale, Heee Haw roja de tipo americano, London Calling inspirada en las londineses, e Inked Stout. Con una Medalla de Oro Alletech Brews Kentucky en su haber, está la Sombra Porter.

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Los creadores de Old Dan’s, Daniel López y Leomar Villaroel son ambos biólogos de profesión, pero cansados de probar los mismos estilos de cervezas decidieron emprender con una de su autoría para el disfrute personal. Siempre apuntado a la excelencia, optan por ofrecer un producto de alta calidad para el gozo de los consumidores. Sus estilos de cervezas son varios, entre las frecuentes de temporada están las Witbier, Pale Ale, Ambar Ale, Porter, Stout. Apostando a la innovación, sus más valiosas joyas de edición limitada, reposan por más tiempo en barrica de roble, en el caso de Red Ale Barrica pasa un tiempo de cuatro meses y la Red Ale Reserva Privada cuenta con nueve meses.

Desde Irlanda ya cocinaba la idea de tener una cerveza artesanal, Arístides Zabarce hoy por hoy maestro cervecero, aprendía durante su estadía el verdadero arte de hacer esta bebida. Ya para 2014 , decide emprender para hacer tangible su propia creación que lleva por nombre O’ Leary.

Bajo sus propios ideales, esta idea está concebida según el concepto de “este es el sabor de la alegría y de la felicidad”. La pasión por su trabajo radica en la calidad de cada uno de sus envasados, es por esto que actualmente poseen cuatros estilos de cervezas: una clásica rubia Blond Ale, Amber Ale, Brown Ale, pero entre las que se destaca es la Stout de avena, con una receta que data de 1850 de la era de industrialización. Para Arístides, sus cervezas son diseñadas tanto para los hombres, como para las mujeres, ya que “están hechas con la suficiente delicadeza para que a una dama le guste”.

Texto: Shiulyn Martínez 

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