Benedictine

Benedictine es un licor originario de Francia, elaborado a base de hierbas, incluyendo veintisiete plantas y especias. La historia cuenta que un monje de la orden benedictina en Normandía, Dom Bernardo Vincelli, fue el que creó la receta de este elixir aromático alrededor del año 1500. Combinó las hierbas que probablemente cultivaban en la abadía y las maceró con cognac, aparentemente con fines medicinales. La bebida se produjo en la abadía hasta que la receta se extravió durante la Revolución francesa. Más tarde, en 1863, Alexandre le Grand la redescubrió  y comenzó a comercializar el licor bajo la marca “Benedictine”.

La receta es un secreto comercial muy protegido, como ocurre con muchos de estos licores de tradición ancestral. El proceso de fabricación comprende varias destilaciones, las cuales son luego mezcladas y maceradas con las hierbas y especias. Más adelante, se creó el “B & B”, un licor que mezcla Benedictine con Brandy, lo que lo hace más seco. El Benedictine alcanza unos 45° de alcohol.

Palacio Benedictino en Normandía, Francia

Características del Benedictine

Algunas de las hierbas y especias utilizadas son: angélica, hisopo, enebro, mirra, azafrán, aloe, árnica y canela. La combinación del brandy o cognac con estas hierbas es destilada en varios tiempos y luego añejada en barricas de roble. Hasta la actualidad, la bebida ha intentado ser imitada sin éxito.

El Benedictine tiene un color dorado con destellos naranja intensos. De estructura densa y sabor dulce, con aromas y sabores cítricos, a miel, ahumados, especiados y amaderados. La forma recomendada de beberlo es frío o a temperatura ambiente, en vaso corto. No se recomienda añadir hielo ya que diluye su sabor. Es ideal como digestivo en la sobremesa.

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