Cabernet sauvignon

Fuertes, como sus taninos, son los acompañantes del cabernet sauvignon con el cual logran un matrimonio perfecto. Sus aromas florales destacan con estas comidas y juntos alcanzan la gloria.

Cedro, incienso, trufas y regaliz, entre otros, se adueñan del espacio, y Francia y Chile reinan en la mesa. El cabernet sauvignon es un vino con gran cuerpo, por eso amerita un plato con cierto peso, aunque su maridaje varía si se trata de cosechas jóvenes o antiguas. Es importante conocer las intimidades de este matrimonio.

Cabernet sauvignon y compañía

Cabernet

Cabernet sauvignon joven

  • Quesos: fuertes y maduros como el emmental, o grasos como el camembert.
  • Carne a la parrilla: excelente unión, como un buen entrecot a la parrilla con condimentos que destaquen.
  • Guisos: son ideales para este vino. Pueden ser de pollo, chorizo, carne, granos o tripas.
  • Empanada: con bastante relleno y sabor. Argentina o gallega, tanto de carne como de pollo.
  • Pasta: no es muy recomendable, pero si se opta por ella que sea una lasaña a la boloñesa o raviolis con champiñones.
  • Vegetales: para quienes no comen carne, la preferencia debe ser berenjenas o champiñones con especias.

Cabernet sauvignon antiguo

  • Paté: de todo tipo: hígado, carne de vacuno, jabalí, aves, conejo, pescado u hortalizas.
  • Carnes: la mejor compañía es el cordero, filete mignon, strogonoff o carnes de caza. El magret de pato va genial con el cabernet, así como un conejo a la campesina. Pero sobre todo las carnes rojas asadas y a la brasa.

El cabernet sauvignon es un vino con personalidad y muy popular. Se produce en muchos países del mundo, porque proviene de una “uva noble”. Lo importante para que viva un matrimonio en armonía es casarlo con comidas fuertes y aderezos intensos, como pimienta negra, mostaza y salsas picantes.

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