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Turismo gastronómico en diez pasos

El turismo gastronómico es una opción que cada año se hace más popular; en esta modalidad vacacional, la cocina y los ingredientes de la zona visitada son los atractivos principales. A lo largo de todas latitudes de la tierra se encuentra un  centenar de destinos que atraen a comensales expertos, sibaritas y aficionados de la gastronomía.

En el caso de Venezuela abundan las ciudades y pueblos con mucho que ofrecer. Los visitantes a estos lugares pueden conocer su cultura a través de sus sabores. Para disfrutar al máximo de todo ese potencial, pueden tomarse en cuenta los siguientes consejos.

Consejos para hacer turismo gastronómico en Venezuela

Investiga antes de llegar

Lee lo que puedas sobre el sitio al que irás; las guías turísticas suelen reseñar lugares de interés además de posadas y hoteles, muchos de estos, son restaurantes. Existen varias páginas Web y blogs dedicados al turismo en Venezuela. Además, muchas localidades y municipios turísticos tienen presencia en la Web.

Descubre los mercados municipales y ferias artesanales

Algunas ciudades del país poseen mercados municipales agradables y limpios en los que además de hallar ingredientes; también pueden conseguirse dulces, mermeladas, conservas, licores, embutidos y otros productos artesanales ideales para llevar de recuerdo.

Entre los mercados municipales más famosos del país se encuentra el Mercado Municipal de Mérida, el de Chacao (Caracas) y el de Conejeros (Nueva Esparta). En ellos también es posible desayunar y almorzar a buenos precios.

Come típico

Las ferias de comida de los centros comerciales, los restaurantes chinos y las pizzerías están bien; pero al ir a una ciudad diferente, parte del encanto es comer los platos regionales. Visitar Maracaibo y no gozar de la comida zuliana, haber estado en la Colonia Tovar sin comer una salchicha alemana, o llegar a la Gran Sabana y no probar al menos el picante de katara, es como haber ido a medias.

Respeta la flora y la fauna

Así mucha gente diga que una planta o un producto animal es medicinal, afrodisíaco o simplemente muy sabrosa; si proviene de una especie amenazada o en peligro de extinción está fuera de los límites. Entre los animales que actualmente enfrentan esta realidad en Venezuela debido al consumo indiscriminado de su carne o huevos se encuentra el manatí, el venado de Margarita, el armadillo gigante y la tortuga arrau, entre otros.

Pregunta, pregunta, pregunta

Parte de la diversión de viajar es conversar con gente de la zona. Una forma sencilla de compartir y obtener buenos datos es pidiéndoles recomendaciones para comer bien. En este caso, no sólo cuenta la opinión de amigos o familiares que viven en la localidad, o el recepcionista del hotel; los taxistas, comerciantes, dueños de kioscos y hasta otros turistas pueden aportar sugerencias.

Aventúrate con precaución

Estar de vacaciones no significa que se cuenta con un estómago de acero. Antes de pedir la segunda docena de ostras o de perder la cuenta con las cervezas, es bueno recordar que con indigestión, la vida no es más sabrosa. Del mismo modo, es importante estar pendiente de las condiciones de los establecimientos visitados, sobre todo de la limpieza. Preferir los alimentos cocidos a platos crudos como ensaladas y ceviches también es una buena medida. En caso de emergencia, lleva un pequeño botiquín de primeros auxilios. Averigua donde queda la clínica, ambulatorio o centro médico más cercano.

Sal de la zona turística

Fuera de los restaurantes típicos y temáticos a los que suelen llevar a los turistas, hay muchos lugares donde comer. Puede descubrirse un rinconcito gourmet en el centro o en las afueras; muchas ciudades venezolanas tienen una “calle del hambre” donde se consiguen cosas ricas y económicas; por ejemplo, en Barquisimeto venden unos pepitos buenísimos detrás del Parque del Este. Eso sí, sé cuidadoso para evitar un mal rato por la inseguridad, lo ideal es hacer estos paseos acompañado de alguien de la zona.

Interésate por la cultura detrás de la mesa

Ve más allá de la pura degustación y conoce el proceso de elaboración, la historia y el significado que un plato o producto típico posee. Hay muchos tours y paseos que permiten ver cómo se fabrican distintos alimentos; está el Museo del Cacao Pariano en la península de Paria; la Hacienda Santa Teresa, en Aragua; Bodegas Pomar, en Lara; el Museo del Café en Mérida, y entre otros lugares interesantes y educativos.

Comparte lo bueno

Si te atendieron bien, te gustó la comida y los precios fueron razonables, además de volver en un futuro, siempre se agradecerá un comentario positivo, así como la recomendación a conocidos, a través de redes sociales o, si lo tienes, en un blog. Muchos locales reciben buena parte de su clientela gracias al “boca a boca” y quizá tus palabras motiven a ir a un futuro cliente.

Prueba las cosas al menos una vez

Salir de la rutina incluye probar cosas distintas y quizá exóticas que en ocasiones se recuerdan para toda la vida. Salvo excepciones razonables como alergias, que se trate de una especie amenazada o una prohibición cultural o religiosa; la oportunidad de conocer nuevos sabores no debe rechazarse. Un licor artesanal, un picante, chivo, conejo, carnes de caza, frutas desconocidas y demás curiosidades gastronómicas enriquecen la experiencia de viajar, así pruebes apenas un bocado

#CocinaYVino

Buena comida, buen vino
y buena compañía

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