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La estrella Michelin era el sueño de Massimo Bottura

Lograr una estrella Michelin, o incluso más, es el sueño de todo chef. Sobre este salto que todo profesional espera en su carrera, el italiano Massimo Bottura contó su experiencia para la famosa guía culinaria.

Líder de Osteria Francescana en Módena (Italia), Bottura es uno de los cocineros más respetados e influyentes de la industria. Bajo su dirección el restaurante logró el triestrellato Michelin en 2011, estatus que aún conserva, y el primer puesto de The 50 Best en 2016 y 2018. A ello sumó todo tipo de reconocimientos y premios variados.

Su estilo de cocina es innovador, lleno de conceptos y con especial afición por los sabores de la región de Emilia-Romaña. Esta combinación de factores lo ha llevado a ser uno de los profesionales más importantes de este siglo.

Massimo Bottura participó en la serie “The First Day I Got My Michelin Stars” (El primer día que obtuve mis estrellas Michelin), en la que representantes del sector culinario comparten su experiencia al momento de obtener el reconocimiento.

El gran sueño de Massimo Bottura

Massimo Bottura, reconocido chef italiano
Massimo Bottura logró su primera estrella en 2001 / Foto: VanityFair.com

La primera estrella Michelin de Bottura llegó en 2002, la segunda en 2006 y la definitiva en el mencionado 2011. Sin embargo, recuerda que su primer acercamiento a la guía roja fue en la década de 1970.

“Fue cuando viajaba con mis hermanos mayores en Italia en la década de 1970. Estaban mirando este librito rojo, una pequeña edición destartalada que mi padre siempre guardaba en su Alfa Romeo azul. Un día, cuando estaba sentado en el auto mientras mi hermano echaba gasolina, comencé a mirar más de cerca el libro“, comentó el italiano.

Bottura tuvo su primer proyecto culinario en 1986. Ya para ese momento, soñaba con ingresar al firmamento de cocineros de su país. “Le dije a mi padre: ‘Ya verás, papá, ¡algún día yo también tendré una estrella Michelin!’. No estaba contento de que hubiera dejado la facultad de Derecho. No quería que me convirtiera en chef. ¡Afortunadamente vivió lo suficiente para verme recibir una, dos y tres estrellas Michelin!”, compartió con alegría.

Era noviembre de 2001 cuando llegó la estrella: Lo primero que hice cuando me di cuenta de que habíamos ganado una estrella fue salir corriendo del restaurante hacia nuestra calle, que en realidad se llamaba Via Stella (calle de las estrellas), y caer de rodillas. Era una noche húmeda y fría a fines de noviembre, levanté los brazos hacia el cielo y grité: “¡Lo logramos!”, confesó el chef.

La alegría llegó a Ostería Francescana y para la Navidad. Durante el mes siguiente, hicieron camisas especiales con la fecha en que lograron ingresar en la guía y un símbolo de una estrella. “Nos tomó seis años obtener una estrella Michelin, pero sabíamos que era solo el comienzo de nuestro viaje”, reflexionó.

Una fuente de inspiración

Chef Massimo Bottura del restaurante Osteria Francescana
Para Massimo, tanto entrar como mantenerse en la guía lo motivan a dar lo mejor de él cada día / Foto: RitmoSocial.com

En palabras de Massimo Bottura, para cualquier cocinero la Guía Michelin representa una motivación. “Tenía algo por lo que luchar, a saber, mi primera estrella Michelin. Cuando la recibimos, obtuvimos el reconocimiento que necesitábamos para atraer invitados internacionales: estimularon nuestras cocinas y nos impulsaron a mejorar”, dijo.

Ya con el triestrellato en su haber, la ganas de mantenerse en lo más alto siguieron siendo su combustible. “Me ha estimulado a mí y a mi equipo a soñar, madurar y evolucionar juntos hacia un objetivo común“, agregó Bottura.

A los futuros talentos de la cocina, Massimo los invitó a “ser humildes” para conseguir sus objetivos. “Cuando crees que lo sabes todo, has dejado de crecer. Necesitas humildad para estar abierto a las experiencias y al aprendizaje. Mantén los ojos abiertos y haz preguntas”, añadió para Michelin.

Entre otras recomendaciones, cree que es importante integrar otras pasiones como la música, el arte, la poesía, los viajes, idiomas y más para “fortalecer el espíritu creativo”. “La cultura conduce a la evolución de la cocina. Cuanto más sabemos y aprendemos sobre el mundo que nos rodea, mejores chefs somos porque cocinar no se trata solo de la calidad de los ingredientes, sino de la calidad de las ideas“, finalizó Bottura.

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