El venezolano Armando Mundaraín y su triunfo en Hungría

Armando Mundaraín se lució en el programa A Konyhafőnök / Foto vía: blikk.hu

En diciembre de 2017, María Gracia Sosa ganó la versión uruguaya de MasterChef, mientras el joven cocinero Iván García fue uno de los semifinalistas de la competencia internacional S. Pellegrino Young Chef 2018, y más recientemente, el viernes 18 de septiembre de este 2020, Armando Mundaraín se hizo con el primer lugar del programa televisivo húngaro A Konyhafonok (El jefe de cocina), cuyo formato es similar a MasterChef, aunque no pertenece a esta franquicia.

Todos tiene en común, además de ser venezolanos y dejar con ello bien sentada la excelencia de su desempeño en el arte culinario, que lograron sobresalir en sus respectivas competencias con uno de los platos más populares de nuestra gastronomía: el asado negro.

Dulce triunfo en Budapest

En el caso de Armando Mundaraín, logró entrar al concurso culinario, en agosto pasado, gracias a una criollísima elaboración de un asado negro con puré de papás, plátano dulce especiado con clavos de olor, guasacaca y chips de yuca. El jurado evaluó unánime y muy entusiastamente el platillo, con elogiosos comentarios.

Ya en la etapa final, y convertido en el gran favorito del certamen, trabajó afanosamente en otros platos, que ponían a prueba su capacidad en la cocina: recetas con ingredientes locales de Hungría, cocinar para gran cantidad de comensales, retar al tiempo y acatar las observaciones del jurado.

El joven vive en Hungría desde 2013 / Foto vía: A Konyhafőnök

El venezolano salió airoso de todas y cada una de ellas, hasta lograr ser proclamado como el triunfador indiscutible de El jefe de cocina. Ganó el concurso con un menú a tres tiempos, según nos precisó, en un breve contacto, a Cocina y Vino.

La entrada fue un dashi de hongos con codorniz y jamón serrano. El plato principal, ciervo con salsa de chocolate y vino Oporto, texturas de zanahoria y crocantes. Y el postre consistió en una panna cotta de romero, mousse de chocolate, coulis de parchita, melón caramelizado y caramelo de semillas de amapola con crocante de mixtura de semillas y fresa.

“Armando se convirtió en el nuevo jefe de cocina de Hungría. ¡Felicidades!”, se anunció en la cuenta en Instagram del programa.

Por otro lado, el joven ganador escribió en su cuenta @mundarain_ah, de la misma red social:  “Una de las tareas más importantes durante ese período ha sido agradecer. A los jueces por apoyarme y ayudarme a corregir mis errores, a mis compañeros por enseñarme y compartir conmigo sus buenas vibras. A todas las personas que día tras día me mandaban mensajes hermosos y me dieron fuerzas para continuar, me hicieron sentir aceptado y parte de una familia, eso no tiene precio”.

Mundaraín, de 26 años, llegó a Hungría en 2013 para estudiar Economía, con una especialización en gerencia hotelera y de catering, en la Universidad de Negocios de Budapest.

El asado negro importa

El periodista y estudioso de la gastronomía venezolana, Miro Popic, resaltó en agosto pasado un hecho significativo, a propósito de la clasificación como finalista de Armando Mundaraín en el concurso culinario húngaro, gracias a su propuesta del asado negro:

“#BlackAsadoMatter. #ElAsadoNegroImporta. Esto debería ser tendencia en nuestra cocina criolla. ¿Por qué lo digo? Porque se está transformando en el caballito de batalla vencedor de los chefs venezolanos que en cualquier lugar del mundo donde se encuentren quieren darse a conocer”, puntualizó el cronista culinario en el diario Tal Cual.

Una huella profunda

Sus platos siempre fueron aclamados por el jurado / Foto vía: A Konyhafőnök

Otro detalle que vale la pena resaltar es el decisivo aporte de la diáspora venezolana en la proyección internacional de algunos platos de la gastronomía de nuestro país.

Hoy día, la arepa, los tequeños, la hallaca y el asado negro, por solamente mencionar algunos, se han hecho de un lugar preponderante fuera de nuestras fronteras, en países como España, México, Perú, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina y Estados Unidos, entre otros, donde la inmigración ha sembrado su huella culinaria.

Se trata, sin duda, de uno de los más importantes rasgos distintivos de los cientos de emprendedores que han dejado su impronta internacionalmente y que son, con su ejemplo y tesón, embajadores por excelencia de lo mejor de las reservas morales de  nuestro país. Bien por ellos.

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