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El sector agroalimentario reivindica su importancia

El sector agroalimentario en España resaltó la labor desarrollada durante la pandemia, así como su importancia para el país. Por ello, durante la Cumbre Empresarial de la CEOE, pidió al Gobierno seguridad jurídica, flexibilidad y una política fiscal inteligente para impulsar la economía.

El sector ha mostrado sus cifras económicas así como sus peticiones a través de diferentes representantes del sector en la mesa sobre agroalimentación celebrada durante la cumbre que se desarrolló del 15 al 25 de junio. Esta vez, de forma digital.

El sector agroalimentario no se detiene

Este sector no ha parado su actividad en estos meses. El sector se ha considerado una actividad esencial desde el inicio de la crisis sanitaria. En este sentido, se le ha dado tranquilidad a los ciudadanos o como lo definía el presidente de ASAJA, Pedro Barato, “serenidad alimentaria”.

En este sentido, toda la cadena ha funcionado. Tanto productores, industria como distribución de un sector que califica como “estratégico” y con un “modelo productivo muy potente”.

Barato aportó un dato sobre el sector durante la pandemia. “96% de los productos que consumen los españoles ha estado disponible en los lineales”, dijo.

Por su parte, Tomás Fuertes, presidente del Grupo Fuertes, afirmó: “Los políticos deberían reflexionar sobre el papel de la industria agroalimentaria. Porque es una base fundamental para el crecimiento y desarrollo en la actualidad”.

Un sector que representa 9,2 del PIB en España

Foto: 123rf

El sector agroalimentario español supone el 9,2 del PIB nacional, con más de 2,5 millones de empleos directos, con una actividad exportadora que se traduce en más de 50 mil millones de euros (17% del total de España). A pesar de su incesante actividad, la agroalimentación se ha visto afectada de forma desigual por la caída de otros sectores como la hostelería y el turismo. También por la ralentización de las exportaciones. De modo que se verá irremediablemente afectada por la crisis económica derivada de la crisis sanitaria.

Por todo ello, los empresarios del sector agroalimentario solicitaron al Gobierno que los escuchen. También pidieron poder solucionar los problemas de cada una de las actividades, flexibilidad a las empresas, generar actividad, recomponer el tejido productivo, y promover el empleo.

“Debemos tener objetivos comunes. Pero que luego dejen a cada uno desarrollar conforme a sus particularidades”, explicó Pascual Gómez-Cuétara.

“Estamos dispuesto a una reforma fiscal justa pero no de confiscación, que contribuya al desarrollo del tejido industrial. Generar más actividad es bueno para la ciudadanía en general. El Gobierno debería ser sensible a hacer una política fiscal inteligente. No sólo distributiva”, añadió Antonio Hernández Callejas, presidente de Ebro Foods.

Por su parte, Paulo Soares, presidente de Campofrío, expresó que la prioridad del sector «debe ser la del Gobierno». «Queremos que las marcas puedan liderar el proceso. Que somos las que damos confianza. Buscar soluciones para cumplir con nuestro rol social, que es aportar valor añadido a lo que hacemos, con flexibilidad, y bajo responsabilidad social», agregó.

Además, ante la improvisación y los cambios posteriores sobre decisiones tomadas desde el Gobierno, Ignacio Osborne, presidente del Grupo Osborne y del Foro Marcas Renombradas, hizo una advertencia. “Antes de sacar tanta legislación hay que escuchar a la empresa privada. Porque las modificaciones generan desprestigio de España en el contexto internacional”, dijo.

Por tanto, la crisis de la Covid 19 ha puesto sobre la mesa problemas previos que hay que resolver para salir reforzados. Como la necesidad de reforzar y mejorar la imagen en el exterior, apoyar las exportaciones, fomentar el consumo interno de productos agroalimentarios nacionales o el aumento en casos como el vino y el pescado. También apostar por la I+D+i o la retención de talento en el territorio para evitar despoblación rural, entre otras.

El sector agroalimentario y la digitalización

Además de los problemas previos, el confinamiento ha puesto de relieve otras carencias como la digitalización. No sólo de cara al cliente con el desarrollo de comercio electrónico, o la flexibilidad del teletrabajo, sino a nivel estructural. «Es necesario completar la red de comunicación. También en zonas rurales, que se han visto incomunicadas», pidió Carlos Moro, presidente de Matarromera.

El presidente de ASAJA, recalcó que “el sector no necesita más alarmas. Diciendo que tenemos esclavitud, o diciendo que no se pueden consumir productos de determinadas zonas. Que los políticos nos dejen trabajar. Que hagan lo que tienen que hacer. Como defender el sector en los foros donde hay dinero y donde puede haber soluciones”.

En esta línea, también reclamaron que se apliquen las mismas normativas a los productos extracomunitarios que a los comunitarios. Esto debido a que los europeos, en muchas ocasiones, tienen que cumplir normativas muy exigentes en términos medioambientales. Para luego competir con productos de fuera de la comunidad económica de menor precio a los que no se les piden los mismos criterios.

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Con información de La Gaceta del Vino

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