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Keith McNally y un error con un vino de 2.000 dólares

En el dinamismo de un restaurante abarrotado, fácilmente las órdenes pueden confundirse entre una mesa y otra. Tal fue lo que pasó en uno de los restaurantes de Keith McNally, donde un vino de 18 dólares cruzó su camino con un fino ejemplar de 2.000 dólares.

McNally es un reconocido restaurador de Nueva York, propietario de varios locales en la Gran Manzana y en otras ciudades de Estados Unidos.

Una costosa confusión

Vino Chateau Mouton Rothschild
El Chateau Mouton Rothschild estaba valuado en 2.000 dólares en Balthazar / Foto vía: Decanter.com

La historia en cuestión, que compartió a través de su cuenta en Instagram (@keithmcnallynyc), pasó en el ya legendario Balthazar. Comenta que, aquella noche, se dieron cita en el lugar empresarios de Wall Street, quienes pidieron el vino más costoso de la carta: un Chateau Mouton Rothschild. Simultáneamente, una joven pareja que también cenaba en el lugar, pidió un tinto. En este caso, un Pinot Noir de unos 18 dólares.

Ambos vinos fueron vertidos en decantadores antes de ser llevados a la mesa, lo que dio inicio al desastre. El mesero los llevó, erróneamente, a las mesas equivocadas. Los empresarios recibieron el vino barato, mientras la pareja el más ostentoso.

En su escrito, Keith McNally comenta que ninguno de los involucrados, salvo los gerentes del restaurante, notaron la confusión. Los ejecutivos disfrutaron sus copas sin problema alguno. Incluso, uno de ellos afirmó ser un gran conocedor de la bebida, resaltando la “pureza” de la que degustaban. Por otro lado, los jóvenes, que infería poco sabían de vino, bromeaban y “parodiaban todos los gestos de un esnob del vino”.

Restaurador Keith McNally Vino
McNally es conocido por su larga trayectoria en el negocio de la gastronomía / Foto vía: VanityFair.com

El personal de Balthazar llamó a McNally, quien rápidamente acudió al local. “Esto me puso en un dilema: si confesar y admitir el error del gerente, o permitirles seguir bebiendo el vino barato en una feliz ignorancia”, cita.

Finalmente optó por el camino de la sinceridad. Comentó a ambas partes el error, que lo asumieron de buena manera. Por su parte, el restaurador reflejó su dolor por haber perdido una botella de 2.000 dólares.

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