El garrote de Martín Berasategui entra en la RAE

Toxko. El Txoko de Martín
Foto vía: El País / EFE - Cati Cladera

Para Martín Berasategui, garrote es un grito de guerra para con él mismo. Es un lema que, acompañado con el gesto del puño, significa muchísimo más que fuerza. Para el destacado chef español, es coraje, actitud, generosidad, y muchos valores más, que aprendió de sus padres y su tía. 

“Esfuerzo, entusiasmo y constancia con que se hace algo”, esta es la acepción del término en el sentido que le da el reconocido cocinero con 12 estrellas Michelin, que la Real Academia Española (RAE), ha incorporado en el diccionario histórico de la lengua española.

Para la Real Academia, dicha acepción de Berasategui se documenta por primera vez, en 2009, durante una entrevista de él publicada en el Diario Vasco de San Sebastián. Desde ese entonces se atestigua.

Así lo dio a conocer el mismo chef en sus redes sociales. En @martinberasategui (Instagram) publicó una captura con su significado, del Equipo Real Academia Española. Con esa imagen escribió: “Mi expresión de ánimo favorita y el garrote que les prometí a mis difuntas madre y tía el día que tomé su relevo en la cocina, recién incorporado en el diccionario histórico de @laraeinforma”.  

De dónde viene su expresión garrote

En una entrevista que se le hiciera a Berasategui en La Voz de Galicia, en julio de 2020, se le consultó de dónde viene su popular expresión. “De mis orígenes. Desde niño les decía a mis padres y a mi tía que quería ser aprendiz de cocina con ellos. Pero tuvimos la mala suerte de que entró el tema de la salud en mi casa por mi padre”.

También siguió contando: “Yo estaba interno en un colegio y había un cura moderno que era una bellísima persona, el padre Txapas. Cuando tenía 15 años, me dijo que lo más importante no era la profesión que eligiera, sino que fuera vocacional. Entonces yo le pedí que hablara con mi madre y mi tía, porque donde yo iba a ser feliz era en la cocina. Y aquel padre Txapas fue el que me ayudó a aprender con 15 años. Pues en esa misma mesa en la que un día mi madre y mi tía me dijeron: ‘Mañana a las ocho de la mañana con nosotras hasta que acabemos a las doce o doce y media de la noche’”.

Martín Besarateguí prosiguió: “Un día tras otro, así es como se hace un aprendiz de cocina, tuve el atrevimiento cinco años después, con apenas 20, de sentar a mi madre y a mi tía en el mismo lugar. Y les dije que habían trabajado como una leona y una tigresa hasta ese día y que yo tenía garrote para llevar el proyecto del bodegón familiar. Que ahora el garrote lo ponía yo”.

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