Almorzar entre nubes en el Bahía del Duque

Almorzar en el Bahía del Duque

Luego de haber alcanzado los 40 metros de altura para servir un desayuno, el hotel Bahía del Duque, ubicado en Tenerife, sirvió su primer almuerzo a 50 metros de altitud. Aproximadamente 20 personas disfrutaron el pasado 26 de octubre de las delicias que preparó el chef belga Pierre Resimont, quien ostenta dos estrellas Michelin con su restaurante L´Eau-Vive de Bélgica.

Estas y otras actividades forman parte de la programación diseñada por el hotel para conmemorar su 25 aniversario.

Gracias al buen clima

Aunque estaba previsto subir 40 metros, la ausencia de viento y de lluvia que en esos momentos anegaba casi toda la Isla alentó a los organizadores a llegar a los 50 metros. Hubo una primera parada, a unos 10 metros de altura, para degustar el entrante -una espuma de foie caramelizado y manzana verde- y que los comensales comenzaran a relajarse. Y luego, para arriba. Résimont brindó, obligó a los invitados a hacer la ola, puso música animada y a partir de ese momento todo el mundo empezó a vivir una experiencia inolvidable. Antes de bajar ya se había formado el club de fans de Pierre Résimont.

Sobre todo, porque además de entretener y divertir, el chef belga preparó un menú que sorprendió, empezando por una crema de ceps, castañas ahumadas, croutons y jamón de bellota; un impecable tonnato de ternera, alcaparras y cebollas pickets y una arriesgada fideuá de bogavante con espuma de azafrán que colocó a los comensales ya definitivamente en el cielo.

Para el postre, tarta de limón y merengue -uno de sus postres preferidos-, hubo que hacer un descenso a la tierra. Pero solo lo justo para que sirvieran el plato y, al grito de Résimont, otra vez a pasear entre las nubes hasta el éxtasis final.

Almorzar en el Bahía del Duque

Para este primer almuerzo Résimont se vio apoyado de Joseba Llarena, segundo de a bordo de su restaurante, La Brasserie (Bahía del Duque), y de Erika Sanz, sumiller del restaurante Solana de Santa Cruz, quien dio información pormenorizada de los vinos y champagnes: Taittinger brut nature reserva; Chivite Legardeta chardonnay y el tinto Chivite Legardeta syrah.

Las jornadas denominadas Dinner in Bahía’s Sky, comenzaban con un desayuno; a media mañana, una cata de tres tipos de caviar y otros tantos de Taittinger; un almuerzo, y dos cenas. No solo los huéspedes del hotel pudieron disfrutar de estas, sino también el público en general.

Con información de Diario de Avisos

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