saludable

1Pon los alimentos más saludables a la vista

Cuando la prisa y el hambre se encuentran, somos más propensos a comernos el primer alimento que nuestros ojos vean. La estrategia perfecta es colocar los alimentos saludables a la vista. Por ejemplo, puedes colocar un plato de frutas o frutos secos sobre la mesada de la cocina.

2Utiliza platos que contrasten con el color de tu comida

Es una cuestión psicológica. Si tu comida tiene el mismo color del plato, la cantidad del alimento no se aprecia con detalle. Tu cerebro tendrá probemas definiendo el tamaño de la porción. Cuando se utilizan colores contrastantes, como el azul y verde oscuro, se suelen reducir las porciones.

3Envuelve los alimentos en diferentes paquetes

Esto es algo fácil que siempre funciona: envuelve los alimentos poco saludables en papel de aluminio, y los alimentos saludables en un recipiente o bolsa transparente. El viejo dicho, “fuera de la vista, fuera de la mente” realmente funciona. Al guardar los alimentos poco saludables en un envoltorio que te impide verlos, los desearás menos.

4Usa recetas simples

Una de las formas más fáciles de comer saludable es preparando recetas simples. Las comidas más saludables son las más simples, como una ensalada, una pasta con salsa, o un filete con vegetales. Si tienes que pasar mucho tiempo en la cocina, probablemente lo que vayas a comer no sea tan saludable.

5Prepara snacks saludables para toda la semana

Cuando vuelves del trabajo cansada y con hambre, es más fácil abrir una bolsa de patatas fritas que ponerte a cocinar. Para evitar la tentación de la comida chatarra, aprovecha el fin de semana para preparar snacks saludables para toda la semana.

6Aprovecha el freezer

El freezer es un gran aliado a la hora de comer más saludable. Cuando estés preparando la comida en tu día libre, aprovecha a hacer más porciones de las que vas a comer y guarda el resto en el freezer. Así te asegurarás de tener comida saludable a mano durante la semana.

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