El azaí es una de esas frutas poco conocidas, en las entrañas de nuestros bosques se esconde un alimento exótico que posee una alta concentración de antioxidantes, además de poseer un exquisito sabor para ser preparado en una exquisita mermelada o para darle color a una ensalada de fruta.

Suele encontrarse en lo más profundo de la selva amazónica de Venezuela, Brasil, Guayana Francesa, Surinam, Guyana, Trinidad, el sur de Bolivia, Perú. Este es uno de esos frutos poco populares en los anaqueles y supermercados, pero indispensable en la alimentación de nuestros indios, al punto que llega a representar hasta 42% de lo que comen. En alguna de las tribus, esta fruta es considerada como un afrodisiaco y por eso lo utilizaban para aumentar su impulso sexual, de hecho en Brasil se le conoce como “el viagra natural”, ya que permite que aumente la libido.

Desde su palmera conocida como palma de manaca, crecen unos racimos bastante frondosos, su carga es fructífera, puede llegar a pesar aproximadamente unos seis kilos cada uno y normalmente cada árbol puede llegar a producir hasta ocho racimos al año. Al producir más de 24 kilos, es denominada “superfruta” y puede saciar a más de un paladar curioso, pero la verdadera razón por la cual lleva este apodo, se debe a sus múltiples propiedades beneficiosas para el organismo. Uno de los principales aportes para la salud, es que tiene la capacidad de reducir los efectos del envejecimiento por su capacidad de absorber radicales libres; es perfecto para las personas que desean perder peso ya que está conformada por 40% de fibra, además de disminuir el apetito.

Es una fruta versátil, resulta en un delicioso batido, como parte de una rica ensalada, o convertirla en una tentadora mermelada. En algunos países como Brasil, el azaí ha comenzado a tomar fuerza, su comercialización ha llegado a formar parte de bebidas, refrescos, licores y aceite. Tradicionalmente, se come servido en unos recipientes con forma de calabaza que se llaman “cuias”, puede tener sabor salado o dulce y se acompaña de mandioca. En el sur de Brasil es conocido el plato “açaí na tigela”, que añade la fruta a una mezcla cocida de copos de avena, frutos secos y miel conocida popularmente como granola.

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