Torta de avellanas Piaspia

Hace dos años, en esta misma época, fui a visitar a mi hija Isabella que estaba estudiando en Milano, Italia. Esos viajes que hacemos los padres para compartir y echarles un ojo a los muchachos.

Como uno quiere siempre ser una mamá cool, cero fastidiosa para que la visita se les haga un poco más “ligera”, se me ocurrió intentar una reserva en el restaurante número uno del mundo: la Osteria Francescana, en Módena. Fue imposible, pero, pensando, me dije: qué tal si cuando regrese le cuento que nos vamos en el tren rápido hasta Turín, capital del Piamonte. Esa es la región de la trufa blanca de Alba, el chocolate (Ferrero Rocher) y la Nutella, de grandes vinos, avellanas y carnes.

Piazza Vittorio Emanuele II, Turín, Italia. Foto: 123.rtf

Así las cosas, preparamos maletas y nos fuimos a nuestra aventura gastronómica e histórica. Llegamos a un hotel pequeño, con personalidad, descansamos y le comento que hice una reservación en un restaurante recomendado por la Guía Michelin como un BIB Gourmand (son restaurantes con buena comida y buen precio). Ya listas, consultamos al concierge del hotel para ver si podíamos ir caminando al restaurante. Él nos dice que cerca hay buenos sitios también. Insistí en que debíamos ir al que ya tenía listo para esa noche. Luego entendí. Llegó un taxi, empezó nuestro camino entre montañas y nada que alcanzábamos nuestro destino. El taxímetro no dejaba de subir. Total, casi llegamos a otra ciudad. Finalmente, siamo arrivati a La taverna di Fra Fuisch, donde comimos muy sabroso. Muy recomendable, aunque el costo del taxi fue alto.

Al día siguiente visitamos el Museo Egipcio con una de las mejores muestras del mundo. Si están por allá, no dejen de ir. No tuvimos mucho tiempo más para conocer la ciudad porque teníamos sólo el fin de semana y la meta era llegar a Alba, en la propia época del famoso tartufo bianco d’Alba.

Alba, un lugar de delicias

Vista de Alba, Piamonte italiano. Foto: 123.rtf

Alquilé un carro que fuera divertido, juvenil y que, además, nos hiciera sentir en nuestra propia película. Me pareció que un Fiat 500 sería ideal. Empezamos nuestra segunda parte del viaje. ¡Dios mío!, ¡qué belleza de lugar! Con un ambiente medieval, torres, piedras, el paisaje te hace viajar en el tiempo. Callecitas repletas de tiendas, restaurantes y stands de trufas blancas y negras. El aroma flotaba en todas partes. Qué delicia investigar cada rincón del pueblo.

Nos acompañaron los días húmedos, grises y lluviosos que marca el otoño, pero eso no importaba. Fuimos al lugar de subastas de la trufa blanca y por allí probamos una de las mejores tortas de nuestras vidas. En una esquina vimos que ofrecían la famosa torta di nocciole (torta de avellanas). Hasta tuve que pensar si debía mantener mi educación y tomar un minicuadrito de la torta o si olvidarme de todo y disfrutar. ¡Qué aroma, se deshacía en la boca!Tengo que confesarles que yo quería quedarme a vivir en ese rincón.

Via Vittorio Emanuele, en Alba, Piamonte. Foto: 123.rtf

Desde ese instante empezó mi curiosidad por encontrar una receta de la torta de avellanas. Aquí les comparto lo mejor que logré. Seguro hay tips de la nonna que no tengo, pero esta receta me hace feliz y espero que a ustedes también. Es sencilla y rápida, no tiene harina ni mantequilla, aunque he leído otras que sí llevan estos ingredientes.

Torta de avellanas

Torta de avellanas Piaspia

Ingredientes

(Para 10 o 12 personas)

  • 3 tazas de avellanas, tostadas y sin piel
  • 6 amarillas de huevo
  • 6 claras de huevo
  • 2 1/4 tazas de azúcar
  • 2 cucharadas de cacao en polvo o 80 gramos de chocolate oscuro de barra
  • Una cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Una pizca de sal

Preparación 

Torta de avellanas Piaspia

  • Precalienta el horno a 350 F en horno eléctrico o 180 C.
  • Enmantequilla y enharina un molde de 24 a 30 cm. Preferiblemente, los que se desmoldan .
  • Combina las avellanas tostadas y sin piel con 1/2 taza de azúcar y bicarbonato. En el ayudante de cocina, procésalas hasta que queden finas (parecidas al pan rallado).
  • En un bowl coloca las claras con 3/4 de taza de azúcar y la pizca de sal. Bate hasta obtener un merengue suave, brillante y formando picos. Mantén aparte.
  • En otro bowl bate las amarillas de huevo con el azúcar restante. Se baten a alta velocidad y estarán listas cuando la mezcla se torne amarilla clara y espesa.
  • Amalgama las avellanas con esta mezcla. Si utilizas chocolate en barra debes fundirlo antes de unirlo, si es cacao en polvo lo agregas directo en este momento. Debes combinar todo muy bien.
  • En el bowl donde tienes la mezcla de las amarillas con las avellanas agrega 1/4 de porción de las claras a punta de suspiro con una espátula y haciendo movimientos envolventes. Esto suavizará la espesa crema. Luego incorpora el resto del merengue de la misma manera hasta que no quede ninguna parte blanca.
  • Lleva al molde y cocina en el horno por 35 a 40 minutos. Cuando esté lista, rocía azúcar pulverizada y acompáñala con frutos rojos.

Importante: No debes abrir el horno. Si tienes curiosidad prende la luz. Es importante para este tipo de torta una temperatura constante.
Déjala enfriar antes de desmoldar (si lo logras).

Me despido con esta receta suculenta,
Piaspia la que cocina descalza

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