Chef Raymond Blanc

A menudo la vida presenta obstáculos, depende de cada quien sentirse derrotado o buscar la manera de reinventarse, aprender de esa dificultad y superarla. Esa es la historia del chef Raymond Blanc, quien no tuvo la oportunidad de ser cocinero en su país natal, Francia, y decidió viajar a Inglaterra en busca de su sueño.

Su madre, su mejor maestra

El chef Raymond Blanc y mamá
El chef Raymond Blanc y su madre.

Raymond nació el 19 de noviembre de 1949, en la época de la posguerra, durante la cual el tema económico era complicado y más para una familia de cinco hijos. Por esta razón, tuvo que cooperar con su padre y trabajar en el huerto, mientras sus amigos jugaban al fútbol.

En ese entonces, lo mejor de su día era llegar a casa y disfrutar los platillos de su madre, Anne-Marie Blanc, mejor conocida como Maman Blanc. A diferencia de sus hermanas, la señora no le quería enseñar a cocinar, pues eso era visto como una tarea exclusiva de las mujeres. Esa dinámica se mantuvo hasta que cumplió 10 años, cuando se ofreció para ayudar a su madre -para él-, su mejor maestra. Ella lo puso a pelar ciertos alimentos y ese fue su primer acercamiento a los fogones de la casa.

“Cuando era niño, obtuve la comprensión más profunda de la comida, sin siquiera saberlo”. Inmediatamente descubrió que su pasión era el tema gastronómico, pero, por los escasos recursos de la familia, no podía adentrarse de lleno en ese mundo. Una anécdota que siempre recuerda es de cuando tenía 14 años: “Trabajé mucho porque quería visitar el restaurante más elegante de mi región, Le Poker d’As. Esa fue mi primera gran experiencia culinaria en Besançon”.

Desde luego, el menú le impactó porque era muy distinto a la comida casera que preparaba la señora Blanc. Hoy el cocinero rememora que pidió riñones de ternera, lo que terminó inspirándolo aún más para trabajar en su meta: convertirse en chef.

Un golpe de sartén y de suerte

El chef Raymond Blanc

A diferencia de algunos chefs que comienzan como aprendices en la cocina, Raymond se inició desde más abajo. A los 19 años consiguió entrar al restaurante Le Palais, para lavar los platos. Ese paso lo vio como un pequeño escalón hacia el éxito. Tanto así que su excelente desempeño lo llevó a convertirse en camarero. Un día, trató de darle un consejo al chef de cómo debería cocinar y lo hizo enojar tanto que este le lanzó una sartén. “Me arrojó una sartén de cobre en la cara y me rompió la mandíbula”. Además de recibir el golpe, fue despedido.

Ese incidente no lo detuvo y, luego de lo ocurrido, viajó a Gran Bretaña, sin saber hablar bien inglés, pero se aventuró en busca de su meta. Consiguió trabajo en el restaurante The Rose Revived, donde pudo conseguir libros de cocina que le servían de diccionario y, a su vez, aprendía nuevas preparaciones. Los tres libros que más le funcionaron al principio fueron: The Constance Spry Cookery Book, escrito por la inglesa Rosemary Hume, cocinera y fundadora de la escuela de cocina L’Ecole du Petit Le Cordon Bleu; Cooking in 10 Minutes de Édouard de Pomiane, científico culinario francés; y La Cuisine Gourmande del chef Michel Guérard.

Su primera estrella

El chef Raymond Blanc

Cierto día, el cocinero de The Rose Revived no pudo ir a trabajar por motivos de salud y el joven Raymond se ofreció para hacerse cargo de los fogones. Puso en práctica lo aprendido en los libros y se ganó el apodo del chef autodidacta, dando inicio a una carrera prometedora.

En ese local no solo conoció lo que es ser un chef sino también a su futura esposa. El dueño del restaurante tenía una hija llamada Jenny, de quien Raymond se enamoró y, rápidamente, decidieron casarse y abrir su propio negocio en Oxford. La inauguración fue en 1977 y bautizaron al restaurante con el nombre Les Quat’Saisons (Las cuatro estaciones). Por su calidad, el lugar adquirió tanta fama que solo dos años más tarde alcanzó su primera estrella Michelin y el premio Egon Ronay Guide al Mejor Restaurante de Inglaterra.

Siempre desde el amor

El chef Raymond Blanc
Le Manoir aux Quat’Saisons

Aunque ya gozaba de cierto prestigio, continuó trabajando para convertirse en leyenda. En 1984, Raymond abrió un impresionante hotel-restaurante llamado Le Manoir aux Quat’Saisons (La casa de cuatro estaciones). En la actualidad, es el único hotel del Reino Unido que ha conservado dos estrellas Michelin durante los últimos 34 años. Al comienzo tenía solamente nueve habitaciones y ahora cuenta con 32 suites, inspiradas en los viajes del chef.

El chef Raymond Blanc
Ensalada de cangrejo fresco, pomelo, mango, pimiento rojo.

Poco a poco, fue abriendo nuevos locales, llamados Brasserie Blanc y hoy en día posee más de 20 en Gran Bretaña. En cada uno está muy marcada su filosofía: “Cuando cocinas debe ser un acto de amor”. En la mayoría destacan los platos clásicos de la cocina francesa.

Como él adquirió sus conocimientos de manera empírica, su deseo es compartir lo aprendido, ayudando a los entusiastas de la cocina. “Siempre pensé que era crucial transmitir nuestras habilidades a la próxima generación”. Decidió entonces comenzar con su escuela de cocina en 1991.

Posteriormente, en 2017, dio inicio a la Escuela de Jardinería Raymond Blanc. Ambas funcionan en La casa de cuatro estaciones. De su escuela de cocina han salido chefs como Michael Caines, Marco Pierre White y Bruno Loubet, todos ganadores de estrellas Michelin. “Me enorgullece decir que 34 de mis protegidos se han ganado una estrella Michelin”. Además, Raymond es autor de diversos best-sellers y presentador de varios programas de televisión.

Un tropiezo en su vida personal

El chef Raymond Blanc

Muchas veces es complicado compaginar una vida laboral muy exitosa con la personal. Ese fue el caso de Blanc, quien se separó de su esposa y pilar fundamental de varios de los proyectos emprendidos. Luego de tener nueve años de casado y dos hijos, decidieron poner fin a su relación, lo que generó malestares de salud en el cocinero. De hecho, sufrió un derrame cerebral que lo dejó tres meses paralizado.

Hoy comenta que luego de ese infortunio, aprendió a descansar más y que no todo en la vida es trabajo. A raíz de lo ocurrido, agregó una nueva palabra a su diccionario: delegar. “No siempre se puede estar en todos lados y resolverlo todo”.

Actualmente, mantiene una relación sentimental con la nutricionista Natalia Traxel, quien cuenta cómo ayuda a Raymond a mantener los pies en la tierra: “Rechacé a Silvio Berlusconi tres veces. Cuando mencionas el nombre de Berlusconi en cualquier parte del mundo, todos saben quién es. Pero cuando mencionas a Raymond Blanc, nadie lo conoce. Le recuerdo esto a Raymond, cuando se vuelve demasiado grande para sus zapatos”. Traxel trabaja en la escuela de cocina de La casa de cuatro estaciones. Allí enseña sobre la importancia de la alimentación y por qué los platos deben ser variados.

Premios y reconocimientos

No cabe la menor duda de que una trayectoria así no pasa desapercibida en ningún lado. A lo largo de su vida ha recibido incontables premios, pero él se queda con tres solamente. En 2008, la Reina Isabel II le otorgó La Excelentísima Orden del Imperio Británico (OBE), en su grado Oficial de la Orden del Imperio Británico, en reconocimiento a sus servicios y a la promoción de la excelencia culinaria.

En 2012 tuvo el honor de ser elegido para llevar la antorcha de los Juegos Olímpicos, máxima justa deportiva para los atletas celebrada cada cuatro años. Y en 2013, fue galardonado con la insignia de Chevalier en la Ordre National du Mérite (La Orden Nacional del Merito), de La Legión de Honor, la más alta condecoración francesa otorgada por el presidente de la nación.

Sin duda, una vida particular en la cual una sartén fue capaz de darle un vuelco de 180 grados, sacándolo de su zona de confort. El chef autodidacta que pudo cambiar la perspectiva de muchos jóvenes sin recursos, pero con grandes sueños.

También le puede interesar: James Suckling, el juez del buen vino

Comments

comments