Paco Torreblanca
Foto vía: Cuatro.com

España está repleta de figuras icónicas de las artes culiarias en todas sus ramas y la pastelería no es la excepción. Paco Torreblanca, catalogado por muchos como un alquimista de los postres, es uno de los representantes ibéricos más simbólicos de las dulces preparaciones.

Aprendiendo en tierra de expertos

Paco Torreblanca
Torreblanca fue la imagen del programa, “Deja espacio par el postre”, durante varios años / Foto vía: Youtube.com

Nacido en la localidad de Villena, Alicante, en 1951, encontró a temprana edad el oficio que le apasiona. Desde muy pequeño sus abuelos, panaderos de profesión, le inculcaron la vocación por las recetas, las medidas exactas y los utensilios, elementos útiles en la vida de cualquier repostero.

Al cumplir los trece años, su padre lo envío a Francia, a casa de un viejo amigo, al que conoció cuando estuvo en prisión luego de la Guerra Civil Española (1936–1939). La intención de su progenitor era alejarlo de los tiempos de dictadura que azotaban a su nación, además de trasladarlo a un lugar donde podría desarrollarse en lo que más le gustaba.

Más de 10 años se mantuvo Paco Torreblanca en territorio galo, donde aprendió de primera mano las recetas más clásicas y las técnicas más tradicionales y vanguardistas de la pastelería. Esta experiencia y la caída del régimen de Francisco Franco le dieron la fuerza para regresar a su tierra natal, donde abriría su primer templo para golosos.

De vuelta a casa

Hoy día su presencia es infaltable en los congresos gastronómicos / Foto: Madrid Fusión

Tenía 24 años cuando inauguró Totel, la primera pastelería de su futuro imperio. Su local, que se ubica en la población de Elda, en Alicante, sería el inicio de una exitosa y muy dulce trayectoria. Torreblanca rememora que, una vez en suelo ibérico, se encontró con ingredientes muy diferentes a los franceses, por lo que tuvo que adaptarse para hacer evolucionar su pastelería.

El nombre de su negocio proviene de un vocablo japonés que significa “la luz de algo nuevo”. Desde los inicios, el español confió plenamente en la prosperidad de su proyecto. Según ha explicado, su filosofía se basa en exaltar “siempre las materias primas. Me han llamado creador de estética, pero prefiero crear sabor. La apariencia es ciertamente importante, pero lo que realmente cuenta es el sabor”.

Dulce ascenso

Tartaleta de crema de lima con frambuesas de Paco Torreblanca
Tartaleta de crema de lima con frambuesas / Foto vía: Frangelico

Rápidamente, el éxito no se hizo esperar para Torreblanca. Su establecimiento comenzó a atraer la atención de toda España y poco a poco el pastelero comenzó a hacerse merecedor de gran cantidad de premios. En 1976 logró la medalla de plata en la IV Exposición Nacional de Confitería Artesana, en 1979 y 1981 logró la presea dorada en el concurso de pastelería Maicop, algo que lograría también en 1980 en una competición en Barcelona, entre otras distinciones.

“Como pastelero es imposible obviar lo local, por eso mantenemos los postres de nuestros pueblos pero también buscamos reinventar lo que teníamos en las pastelerías y hacemos postres más modernos, con más diseños, menos azúcar, menos grasa”, explica sobre su forma de vivir su día a día.

Frangelico Milhojas con praliné de avellanas de Paco Torreblanca
Milhojas con praliné de avellanas de Paco Torreblanca / Foto vía: Frangelico

Pero uno de los momentos que más reconocimiento le ha merecido en su carrera fue ser nombrado como el mejor Maestro Artesano Pastelero de todo el continente europeo en 1990. Dicho honor le valió ser el primer español y el único hasta la fecha en recibirlo. Desde ese momento, la ola de premios nacionales e internacionales no pararon, exaltando la figura del español como una leyenda de los postres.

El postre real de Paco Torreblanca

Paco Torreblanca y Jacob Torreblanca
Sus hijos, Jacob (en la foto) y David, forman parte de sus proyectos / Foto vía: CocinandoConCatman.com

Uno de los momentos que llevó a que toda España conociera la labor de Paco Torrealba fue su selección como el pastelero de la boda entre los Príncipes de Asturias. Felipe de Borbón (actual rey) y Letizia Ortiz escogieron al alicantino como el encargado de preparar el pastel nupcial.

Ese mismo año fue galardonado como el mejor chef de postres en restaurantes de su país y, dos veranos más tarde, fue premiado por la Academia de Gastronomía Española por su trayectoria.

El pasar del tiempo llevó a que el artista de lo dulce expandiera su imperio. Hoy en día es autor de diversos libros de repostería y propietario de varios locales que dirige junto a sus hijos Jacob y David. También fue imagen de un apreciado programa de la televisión: Deja espacio para el postre.

Milhojas de vainilla de Torreblanca / Foto: Paco Torreblanca

Además, es un promotor de la cultura y los saberes de su profesión. Es el director de una escuela de formación que lleva su nombre, la cual ofrece enseñanza tanto presencial como en línea sobre pastelería.

Desde su perspectiva, la gastronomía no está completa sin un final goloso para coronar la velada. “Los postres deberían ser lo que alguna vez fueron, un gran final para una comida maravillosa”, expresa el ilustre Paco Torreblanca.

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