Nadia Santini, fiel tradición italiana

Una mujer que se unió no solo en amor a su esposo, sino también en labores y pasión. Nadia Santini llegó a una familia ligada a la alta cocina y no decepcionó a sus allegados, ya que hoy en día es una de las féminas más representativas de la gastronomía italiana y de toda la industria.

Una historia familiar

Nadia Santini, fiel tradición italiana
Antonio, Bruna y Nadia en compañia de los hijos de la pareja.

Para hablar del éxito de Nadia habría que referirse primero a la que sería su futura familia: los Santini. Corría el año de 1925 cuando la brasileña de raíces itálicas Teresa Mazzi abría una pequeña taberna junto con su esposo, el pescador Antonio Santini.

Los años pasaron y el pequeño y acogedor local fue adquiriendo fama en la la localidad de Canneto sull’Oglio, en el norte del país con forma de bota. El hijo de la pareja fundadora, Giovanni, se convirtió en el cocinero estrella del lugar. En 1957, el chef contraía matrimonio con Bruna, quien había aprendido sobre la dinámica de los fogones con Teresa. En la actualidad, la “nonna” Bruna aún se mantiene como una figura importante en el restaurante.

Dal Pescatore

Siguiendo con la descendencia familiar, nació Antonio, personaje que incluye a Nadia en esta historia de buenos gustos y sabores. En 1974 ambos se casaron, lo que dio a pie a la entrada de la cocinera en el negocio familiar. Nadia era una apasionada de las artes culinarias, por lo que encajó a la perfección en la cocina del restaurante Dal Pescatore.

Su llegada al establecimiento Santini la impulsó hacia la cima del área gastronómica. En 1990 pasó a formar parte de la guía Relais & Chateaux, y desde 1992 es considerada miembro de la ahora llamada Les Grandes Tables du Monde.

La cumbre en la demostración de su magnífica labor llegó en 1996. En aquel entonces era la chef encargada del local y trabajaba en compañía de la abuela Bruna. Fue ese año cuando la Guía Michelin le adjudicó tres estrellas al restaurante. Esto la convirtió en la primera italiana en lograrlo y, en la actualidad, aún ostenta esa distinción.

Nadia, una cocinera insigne

Los sabores de la Chef se basan en una combinación de lo clásico y lo vanguardista. Su trabajo en la acogedora casa-restaurante es definido como una “cocina creativa”. La utilización de ingredientes del territorio local es una de las banderas de la cocinera. “Dal Pescatore es una expresión de la evolución que ha experimentado la comida en nuestras mesas y del medioambiente que nos rodea”, declara.

Desde su paso al frente de la cocina del lugar no ha hecho más que recolectar elogios y alabanzas. La Guía Michelin lo describe como “un mundo aparte en el que la atmósfera, los platos y el servicio se unen para crear una experiencia de bienestar y armonía inolvidable”. Diversos críticos catalogan sus comidas rústicas o tradicionales como verdaderas “obras de arte”.

Dal Pescatore

Su especialidad son los tortellini, destacan los “di zucca”, rellenos con calabaza, amaretto, parmesano y mostaza. En sus mesas abundan los productos de temporada, quesos italianos y los más finos vinos de Europa.

Es una apasionada de la tradición familiar gastronómica y ancestral. A través de historias y anécdotas recopila recetas que utiliza en su cocina. Su filosofía va dirigida a modernizar lo tradicional, a perfeccionarlo y convertirlo en una divinidad: “Este es un acto de equilibrio considerable, absolutamente necesario para dar a nuestros platos una identidad moderna y actualizada”.

Nadia Santini Tortelli di zucca
Tortelli di zucca

La mejor del mundo

Una muestra más de su elevado desempeño llegó en 2013, cuando Restaurant le otorgó el premio Veuve Clicquot como mejor cocinera y relevó así a la española Elena Arzak. Entre otros hechos notables, en 2009 la revista ubicó a Dal Pescatore entre los mejores 50 del mundo.

La trayectoria de Nadia Santini demuestra que la excelencia gastronómica no es solo cosa de hombres. Su estilo, definido por ella como “refinado pero no cargado”, en Dal Pescatore es un ejemplo a seguir.

También le puede interesar:  Michel Troisgros, un legado culinario

Comments

comments