Joan Roca

Para nadie es un secreto la excelencia del trabajo de la fraternidad detrás de El Celler de Can Roca. La labor distintiva e innovadora de los hermanos ha llevado el nombre de su familia, y de sus platos, a estar en boca de todos. Sin embargo, el mayor, Joan Roca, es el pilar de ese templo gastronómico.

Desde siempre cocinero

Joan Roca
El joven Joan trabajando en el restaurante de sus padres

Nacido en 1964 en Girona, Barcelona, España, Joan siempre tuvo claro lo que quería. Creció en el seno de una familia ya inmersa en las artes culinarias, pues eran propietarios del local que le dio el nombre al suyo; el Can Roca. Su madre Montse y su iaia (abuela) Angeleta le enseñaron, con delicadeza, los gustos tradicionales de su amada Cataluña. Desde muy chico, los aromas de su hogar lo fueron guiando hacia el camino que hoy día lo hacen uno de los cocineros más exitosos del mundo. “Me decidí a ser cocinero porque veía a mis padres haciéndolo y eran felices”, dijo en una oportunidad.

Pese a desarrollarse entre fogones, era consciente de la importancia del aprendizaje de la manera correcta. Se inscribió en la Escola d’Hosteleria de Girona, donde conoció métodos, técnicas y sabores innovadores y vanguardistas, diferentes de los que había en su casa. Fue de a poco mejorando y puliendo sus habilidades. Tuvo pasantías en distinguidos restaurantes, entre ellos el famoso ElBulli de Ferran Adrià.

Joan Roca

El cocinero comenzó a forjar sus grandes cualidades culinarias. Cuando se sintió listo para dar un salto en su carrera, abrió un nuevo hogar para su apellido, un total acierto.

El Celler, el templo de Joan Roca

El Cellerde Can Roca España

Corría el año de 1986 y junto a su hermano, el sommelier Josep, tomaron la decisión de abrir el famoso local que hoy tienen en el Olimpo de la gastronomía. Con solo 26 primaveras ya empezaba sus andanzas como jefe de su cocina.

Este lugar sirvió para que el gironés demostrara todo de lo que era capaz y enseñara lo delicioso de sus creaciones. Una vía para combinar la memoria de los gustos con los cuales creció, junto con la innovación que lo caracteriza. En repetidas ocasiones ha comentado que su inspiración es hacer disfrutar a los comensales: “Lo que importa es que el cliente salga contento y tenga ganas de volver. Esto, independientemente de si el restaurante es el número uno o el número dos, el tres o el cincuenta”.

Con el tiempo se sumó al equipo el menor de la hermandad, Jordi, quien cumple funciones como pastelero. Esto dio pie a una de las uniones más fuertes de la industria gastronómica: “Lo que nos une es que somos inconformistas”.

El estilo del catalán está siempre a la vanguardia. Él resalta la importancia de esto: “La creatividad es una forma de transmitir sentimientos”. Hoy en día es también una de las personalidades más representativas de la cocina molecular. “El sabor es lo primero”, es una sus premisas.

El reconocimiento a un grande

Tanto dentro como fuera de su país ya es toda una leyenda. En el 2000 fue exaltado como el Cocinero del Año por la Academia Española de Gastronomía. El tiempo ha avalado la calidad de su recinto y de su trabajo.

Desde 2009 posee tres estrellas Michelin y la misma guía roja lo cataloga como uno de los mejores destinos para una buena cena. “La increíble evolución de esta casa familiar está vinculada al singular triángulo formado por los hermanos Roca, pues con la maestría demostrada en sus respectivos campos llevan la experiencia culinaria a niveles de excepción”, escriben los inspectores de la guía.

Celler de Can Roca

Además, El Celler de Can Roca ha figurado con éxito en la lista The World´s 50 Best de la revista Restaurant. En 2013 y 2015, el establecimiento fue nombrado como el mejor del orbe. Para la última entrega del ranking de 2018. se ubicó en la segunda posición. Incluso la misma organización galardonó a Joan como el chef más destacado de 2016.

Este chef, en compañía de sus hermanos, ha enaltecido la cohesión y el amor consanguíneo para alcanzar la cima. Un trabajo en equipo de grandes individualidades, teniéndolo e él como el pilar fundamental.

También le puede interesar: Alain Passard, el apasionado de los vegetales

Comments

comments