Hercules, de la esclavitud a la cocina de Washington
El cocinero fue retratado por el pintor Gilbert Stuart. Foto vía: WashingtonPost

En tiempos de esclavitud, un cocinero de tez oscura logró enamorar a gran cantidad de paladares excelsos. El chef Hercules pasó a la historia por ser el encargado de la cocina del primer presidente de Estados Unidos, George Washington.

Aunque poco se conoce sobres sus orígenes, algunos historiadores coinciden en que nació en la década de 1770, específicamente en 1775. No existe información precisa sobre si fue hijo de esclavos de la familia Washington o si fue comprado por esta en algún momento, tal como se trataba a las personas negras en aquella época. Esta última teoría es la que posee más fuerza.

Habiendo trabajado de barquero en su adolescencia, a Hercules se le puso ese nombre por su notable capacidad física. Pasó parte de su vida en la plantación de Mount Vernon, donde residía el mandatario y fue mencionado por primera vez en unos registros comerciales de Washington en 1770.

Durante aquellos años, contrajo matrimonio Lame Alice, otra esclava que cumplía funciones de costurera de la casa. Con ella llegó a tener tres hijos: Richmond (nacido en 1777), Evey (1782) y Delia (1785).

Hercules y su fuerza en la cocina

Hercules, de la esclavitud a la cocina de Washington
Sus inicios en la cocina fueron en la casa del Presidente, en Mount Vernon. / Foto vía mountVernon.org

De un momento a otro, sus obligaciones pasaron a estar dentro de la cocina, donde poco a poco fue adquiriendo habilidades y aprendiendo del oficio. Aunque no se sabe con exactitud la fecha, el entonces presidente norteamericano lo reseñó en su diario en 1786. No obstante, se presume que el cocinero comenzó mucho antes, de ahí que fuera nombrado jefe de cocina de la familia Washington.

En sus memorias, un nieto de Martha (proveniente del anterior matrimonio de quien fuera la esposa del presidente) indica que el esclavo era un verdadero artista de la gastronomía y que destacaba por su perfil vanguardista y la búsqueda de la perfección en sus preparaciones.

Sus dotes siempre fueron apreciadas por Washington, su esposa Martha y otros parientes, quienes llegaron a llamarle Tío Harkless. Esto le permitió gozar de ciertos beneficios, muy escasos para los esclavos. Algunas fuentes citan que se le dio la posibilidad de vender las sobras de la comida de cada día, logrando ganancias similares a las que obtenían chefs blancos. Un retrato realizado por el pintor oficial del gobierno estadounidense, Gilbert Stuart, muestra la vestimenta de calidad que llegó a portar Hercules para sus funciones de cocinero.

Washington, su fiel comensal

Hercules, de la esclavitud a la cocina de Washington
El mandatario llevaba al esclavo en sus viajes para no perderse de su cocina./ Foto vía americanhistorycentral.com

Su vida cambió en 1787, cuando murió Alice y quedó a cargo de sus hijos. Posteriormente, en 1890, el mandatario tenía que trasladarse a Filadelfia, ciudad capital de Estados Unidos en esos años y decidió llevar, entre varios esclavos, a su chef. Ante esto, el cocinero solicitó viajar junto a su hijo Richmond, algo que le fue concedido. Algunos refieren que esto fue no por los méritos de su primogénito sino por tratarse de una petición de su padre.

Este nuevo paso le permitió ser el artífice de las cenas de los congresos y mantenerse cercano a Washington. Se comenta que se le dio la potestad de transitar por las calles y asistir a eventos públicos como el teatro.

Pero Hercules se sentía atado siendo un esclavo, por lo que tomó la decisión de escapar en 1797. Fue durante un viaje realizado por George, cuando lo dejó solo en Filadelfia. A pesar de considerarse el hecho un delito, el propio Washington aprobó su libertad.

Luego de estos sucesos, poco se supo sobre la vida del cocinero, aunque se dice que viajó a estados donde la esclavitud ya había sido abolida.

Su historia demuestra que el talento puede provenir de los lugares más inesperados y reprimidos. Una forma de hacer lo que se ama sin importar el entorno.

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