Ana Ros

De Eslovenia para el mundo: Ana Roš, una mujer que por influencias del destino se convirtió en chef, y que ahora es la número uno entre las cocineras del ámbito internacional. Tiene el mérito de haber nacido en un país cuya curiosidad gastronómica es casi nula, y de enfocarse en crear platillos autóctonos con ingredientes exclusivamente de su tierra.

Desde su participación en la serie de Netflix, Chef’s Table, lanzada en 2016, ganó tanta popularidad que en enero de 2017 fue condecorada como la mejor cocinera del mundo por The World’s 50 Best Restaurants.

Nacida en 1972 en la región del litoral esloveno Šempeter pri Gorici, es hija de una periodista y un doctor. En general, la suya es una familia estable y con ambiciones. De joven fue campeona nacional de esquí y es capaz de hablar cinco idiomas: esloveno, español, inglés, francés e Italiano.

Nunca mostró interés por estudiar una carrera profesional, aunque cursó Estudios Internacionales en Gorizia, al noreste de Italia. A pesar de que sus padres querían que prosiguiera por el camino de la diplomacia, ella escogió uno diferente, que cambiaría su vida por completo: el amor.

Una decisión acertada

Familia Ana Ros
Vía slovenskenovice.si

No solo el amor hacia un hombre, sino también hacia un arte. Su pareja de ese entonces, Valter Kramar, había heredado un restaurante que solía ser administrado por sus padres. Ella escogió irse a la ciudad de Kobarid, a un lugar muy cercano a donde había pasado su juventud, llamado Tolmin. Era en esa región donde funcionaba el Hiša Franko, el restaurante donde emprendería la aventura de su vida con su amado.

Tal escogencia no fue muy aceptada por su familia, pues en Eslovenia la profesión de cocinero no es considerada digna. Según CNN, Ana reconoció que a sus padres les avergonzaba que ella se fuese a dedicar al mundo culinario, pues la opinión general sobre los cocineros es que son personas “que no saben hacer más nada”.

Lo que ellos no sabían es que pasaría de ser una simple cocinera a una embajadora de la cultura de su país a escala mundial. A su restaurante llegan comensales de distintas partes del mundo, con ganas de probar a qué sabe realmente Eslovenia.

Pasos agigantados

Restaurante Ana Ros
Vía uk.reuters.com

Comenzó como mesonera, y Kramar como sumiller, todo a comienzos de siglo. Para ese momento, el restaurante tenía su propio equipo de cocina. Mientras la pareja quería promover más los sabores locales, el chef de ese entonces no pensaba igual, razón por la que terminó yéndose y por la cual Ana recibió la oportunidad de ser la mandamás frente a los fogones.

Con 30 años y tres meses de embarazo, se convirtió en la líder de la cocina sin siquiera haber recibido instrucción académica en la materia. Con el pasar de los años fue adquiriendo conocimientos y descubriendo nuevos alimentos que le ofrecía su tierra. Fue así como, poco a poco, fue labrándose un nombre entre los más prestigiosos chefs del planeta.

Ante el reconocimiento de los comensales, los medios comenzaron a entrevistarla y las organizaciones a invitarla a sus eventos. De tal modo, apareció Netflix y de pronto comenzaron a conocerla más personas de múltiples rincones.

Si bien no tiene estrellas Michelin, esto no se debe a su calidad, sino a que a Eslovenia no ha llegado la prestigiosa guía gastronómica. Es esa la muestra de que estos galardones no siempre reconocen a quienes lo merecen.

Su estilo

Platos Ana Ros
Vía CNN.com

A Ana no le interesan los platillos estrella, sino más bien los inspirados en sus ocurrencias, siempre con ingredientes típicos del país centroeuropeo. Según cada estación, diseña un menú especial con vegetales y hierbas de su jardín orgánico.

Los únicos alimentos que nunca elimina de su menú son la mantequilla casera y los panes tradicionales a base de manzana fermentada. Los demás cambian según cambian sus gustos, pues no es fanática de repetir platillos que solía hacer tiempo atrás.

Ana trata de mantener un equilibrio entre lo que demanda su restaurante y lo que necesita el hogar. No solo tiene que lidiar con la constante innovación culinaria, sino con la atención a sus hijos y su esposo.

Interesante, motivadora y, sobre todo, madre y esposa. Un ejemplo de que la decisión acertada siempre es la que dicta el corazón. Esa es Ana Roš.

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