la boquería

Se dice que las ciudades se terminan de conocer en los mercados, y Barcelona no es la excepción. El Mercat St Josep, popularmente conocido como la Boquería, es un mercado al que asisten los propios habitantes de la ciudad, no solo el turista.

Aquí, como se dice en Barcelona, va la gente común a hacer las compras. Eso se puede comprobar cuando se transita por sus pasillos; frecuentemente atestados de personas, y se ven los carritos propios de la compra.

La Boquería y su sorprendente variedad

Uno de los grandes atributos de la Boquería es su variedad. Gracias a esto se puede distinguir fácilmente al local del turista. Éste último queda sorprendido ante la variedad de productos y no le alcanzan las manos para llevarse una muestra de todo lo que le llama la atención.

Quizás de los puestos que más sorprenden son aquellos dedicados a la venta de frutas. Muchas de ellas, las más exóticas se exhiben partidas por la mitad para que se pueda apreciar cómo lucen por dentro. Así, no solo el exterior resulta llamativo, sino que los más curiosos se atreven a comprar una muestra para poder degustarlas.

En este mercado se puede encontrar desde una pequeña especie de mandarina (llamada kumkuat), que debe comerse entera, sin pelar, hasta el dragon fruit o pitaya.

La boquería

Es, sin duda, junto al mercado San Miguel de Madrid, uno de los lugares gastronómicos más emblemáticos de España. El bullicio que forma parte del ambiente no repele a las personas, al contrario, cuando se comprende la dinámica que ahí se gesta, se reconoce que forma parte de la esencia misma del mercado.

La manera ordenada en que se exponen los productos también es propio del lugar. No se verá un puesto, por muy grande que sea, desordenado. Siempre se verá al dueño o al empleado ordenando para que cada cliente se acerque con entusiasmo al puesto.

A los turistas se les invita a recorrerlo con un jugo natural en la mano: encontrarán múltiples opciones.

No se puede partir de Barcelona sin haber paseado por La Rambla; sin haber, como dicen, rambleado, y parte de ese recorrido implica una parada en La Rambla 100 y entrar a La Boquería.

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