Foto: 123rf

Muchos van a Dinamarca buscando vivir una gran experiencia culinaria, y llegan a Bornholm, la tierra donde todo crece.

Bornholm siempre ha sido famoso por el pescado ahumado

Pero después de que René Redzepi y Claus Meyer abrieran Noma, su manifiesto de la nueva cocina nórdica se disparó alcanzando un primer plano internacional, es ají cuando los ojos del mundo voltearon a ver este generoso lugar.

Foto: Line Klein/Café en Gudhjem
Foto: Line Klein/Café en Gudhjem

Los amantes de la cocina que iban a Copenhague a mediados de la década pasada son los que ahora reservan aquí sus vacaciones de verano.

En comparación con otras islas del mar Báltico, Bornholm tiene una temporada cálida larga y con mucha luz natural, valles protegidos y un suelo extremadamente fértil, lo que hace que sea el paraíso de un agricultor.

El mapa en el menú de los restaurantes de la zona muestran más de 40 proveedores, incluyendo pescadores independientes para el arenque y el rodaballo, y las que según se dicen son las mejores fresas del mundo (nadie sabe la variedad, y el productor original, Hans Age, no nos lo va a decir).

Foto: Line Klein/Restaurante Kadeau
Foto: Line Klein/Restaurante Kadeau

Todo florece aquí

“En verano cosechamos higos y moras, algo que no se puede hacer en ningún otro lugar del norte. El año pasado encurtimos 300 kilos de calabacines, que es mucho, pero lo utilizamos todo; en enero ya se habían acabado”. Así dicen los lugareños.

Es casi imposible comer mal en Bornholm. En el corazón de la isla, justo en medio del bosque y difícil de no ver (está pintada de un amarillo radiante), la posada Christianshojkroen es perfecta para después de una excursión. Su nombre se traduce como “gallina2, pero no esperes alas de pollo fritas; aquí sirven bonitos platos de tartar de ternera y arenque en escabeche con espumas, migas y hierbas. También tienen una iniciativa para personas con dificultades de aprendizaje, que son empleados como asistentes de cocina o para dar paseos guiados por el bosque.

Foto: Line Klein/Arenques en Bornholm
Foto: Line Klein/Arenques en Bornholm

En el otro extremo, el restaurante francés Le Port, en el pueblo de Vang, es de gama alta de una forma tan discreta que ni siquiera está señalizado desde la calle. Es uno de los lugares para cenar más románticos de la isla; las mesas están rodeadas de estantes repletos de burdeos y borgoñas, y elaboran recetas como culottes de cordero con setas y guisantes recién pelados, o fletán con vieiras, hinojo y perejil.

En mayo abrió el Gaarden en la ciudad de Gudhjem

Es una especie de mercado de agricultores, donde los amantes de la buena comida pueden probar todo tipo de sabores tradicionales y aprender en su cocina abierta cómo hacer pan de centeno y ensaladas con ingredientes directamente arrancados del suelo. El concurso anual de cocina “Sol sobre Gudhjem”, celebrado en junio, se hace más grande cada año y atrae a los mejores nombres de Dinamarca.

Foto: Line Klein/Arenques secados al sol por el chef Carsten Kyster
Foto: Line Klein/Arenques secados al sol por el chef Carsten Kyster

Chefs y restauradores que crecieron en la isla y se fueron a Copenhague en busca de los focos –y de mejores salarios– también están volviendo ahora durante períodos cada vez más largos.

La isla es increíblemente bonita y cuenta con carreteras preciosas y 240 km de rutas en bicicleta.

Con Información de Traveler y la Revista Condé Nast Traveler 

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