Sin pasaje se puede dar una vuelta por Italia a través de sus pastas más representativas.

Como bien es sabido, este platillo es símbolo de la gastronomía italiana. Aunque existe un mar de incertidumbre sobre su origen. La historia se inclina a que provino de China a través de uno de los viajes de Marco Polo.

Lo cierto es que fue en Italia donde tuvo auge y se catapultó a nivel internacional.

Existen múltiples formas de preparar este plato, unas más conocidas, otros menos. Acá mostraremos los más tradicionales.

El linguine al Pesto se encuentra entre los primeros lugares. El color verde de la salsa que lo recubre denota  sabor y sazón a la vista de los comensales. Encierra una combinación de albahaca, ajo, nuez (o tal vez maní) y aceite de oliva.

Esta es una mejor forma de darse un vuelta por Italia, rápida y económica.

El fetuccini a la puttanesca no puede faltar. Comenzó siendo un plato “al estilo de las prostitutas”  de Napoles y a la fecha es degustado hasta en la alta esfera. Compuesto por ajo, tomate, ají picante, aceite de oliva y anchoas, este platillo cuenta con una historia curiosa. Ya que eran las chicas de mala fama quienes lo realizaban para sus clientes.

Los canelones se incorporaron a la familia de la gastronomía italiana con el paso del tiempo. Su transición fue  a principios del siglo XIX, cuando pasó de Cataluña (España) a la burguesía italiana. Su secreto está en una buena cubierta de salsa bechamel.

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