Pocas cosas les gustan más a los grandes villanos que tener al protagonista atado frente a un rayo láser, o a su novia en las vías del tren. Una buena risa malvada, un abrigo de dálmatas y por supuesto, una comida Gourmet. Son algunas de las aficiones más comunes de los malvados de la gran pantalla. A continuación destacamos a los más memorables villanos gourmet de la gran pantalla.

villanos gourmet

Los mejores villanos gourmet del cine

A lo largo de la saga de James Bond, muchos de sus grandes enemigos se han dado el gusto de compartir un trago (algunas algo más) con este confeso amante de los martinis (removidos, no agitados). Quizá es una forma de demostrar, por parte de estos villanos, que son superiores en elegancia y autocontrol, al ser capacer de brindar al héroe una especie de “última cena”.

En Piratas del Caribe, la Maldición del Perla Negra, el más adelante reivindicado Capitán Barbosa, no deja de exhibir su anhelo por volver a degustar una manzana. Él también “invita” a Elizabeth a cenar con él y hasta le regala un lujoso vestido. Ya que hablamos de piratas, en Hook, el famoso Capitán Garfio, también hizo una invitación parecida a los hijos de Peter Pan. En la versión en la que el niño ya era grande y lo interpretaba Robbie Williams.

En el film de culto The Rocky Horror Picture Show hay también una famosa escena en la que los protagonistas cenan con Frank-N-Furter y sus extravagantes compañeros.

Y si esa cena fue escalofriante, no se compara al horror que el criminal Hannibal Lecter hace sentir a quienes lo rodean mientras demuestra sus hábitos alimenticios, a pesar de que en el film los acompañe con una copa de Chianti, y en el libro con un buen Amarone.

Por razones muy distintas, resulta también altamente tensa la merienda que comparten Shoshanna y el nazi Hans Landa en Bastardos Sin Gloria; él, que años atrás compartiera leche fresca en la cabaña de su padre en Francia, volvía a compartir mesa con ella, la misma bebida y un strudel que en cualquier otro contexto habría sido maravilloso.

Otro villano apasionado por el placer del paladar es Merovingio, visto en The Matrix Reloaded, quien es dueño de un restaurante llamado Le Vrai, donde comparte vino y algunas duras palabras con otros personajes, y envía una torta de chocolate capaz de llevar al orgasmo a una comensal de una mesa vecina gracias a un código especialmente diseñado por él.

Por otro lado, no siempre los villanos son adeptos a compartir sus comidas; en el Laberinto del Fauno, grandes problemas surgen para Ofelia cuando intenta tomar una fruta de la enorme mesa del escalofriante hombre sin rostro.

En ocasiones, saben que nada es más tentador para el héroe que algo delicioso, como le ocurre al temperamental Edmund Penvensie cuando la Bruja Blanca de las Crónicas de Narnia quiebra sus fuerzas ofreciéndole delicias turcas. De hecho, la forma en la que V -más un antihéroe que un villano con todas las letras, pero al fin y al cabo-, de V de Venganza comienza a hacer crecer la amistad de Evey (o mejor dicho, el Síndrome de Estocolmo), preparándole un huevo con pan a la canasta. ¿Cómo resistirse?

 

También puede suceder que el villano es chef, como el memorable francés de La Sirenita que trata de caer a hachazos a Sebastián (aunque visto desde otro punto de vista, el hombre solo hacía su trabajo); o crítico de gastronomía, como Anton Ego, el estirado escritor gastronómico al que todo chef teme en Rataouille.

Y para despedirnos, como dijeron en El Padrino, “deja el arma, llévate el cannoli”.

Comments

comments