Bourdain

Anthony Bourdain es un hombre experimentado, implacable y sin pelos en la lengua para decir lo que piensa. Ha degustado platillos en casi todos los rincones del mundo y ese currículum es suficiente para catalogarlo como uno de los influyentes gastronómicos más importantes del momento.

Prácticamente, su opinión en cada renglón del ámbito culinario tiene un valor considerable. De allí que, recientemente, el estadounidense de 61 años se convirtió en noticia por lo que comentó en el podcast Drinky Fun Time, un espacio moderado por el escritor Dan Dunn, dedicado a la tertulia sobre las bebidas alcohólicas.

Bourdain dejó saber cómo le gusta servirse un buen whiskey y esto generó algo de revuelo en los aficionados a los destilados. Afirma el neoyorquino que a cualquier whiskey menor de 23 años siempre le pone una o dos piedras de hielo. Aunque a los que llevan mucho más tiempo les “muestra un poco más de respeto”, como reseña el portal Food & Wine.

Sabe Bourdain que a muchos de los expertos en este tipo de bebidas no les gusta el hecho de degustar un buen whiskey de ese modo, sino totalmente puro. Sin embargo, asegura que es la forma como realmente lo disfruta y así como hay quienes lo critican, también están quienes consideran que agregarle un toque de agua al whiskey es la mejor forma de aprovecharlo. Lo último incluye a grandes maestros destiladores escoceses.

whiskey hielo

Una curiosa justificación

Cuenta el chef que en uno de sus viajes recientes a la Antártida, un guía turístico le sirvió un whiskey con casi 100 años de antigüedad y lo hizo, precisamente, con hielo.

Lo curioso es que el guía le explicó a Bourdain que la costumbre de ponerle hielo a las bebidas es aún más antigua que la idea de hacer whiskey.

Puede que después de todo, como siempre, Bourdain esté en lo correcto y sea esa la forma más agradable de probar un whiskey.

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Con información de Food & Wine.

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