Foto: 123rf

Cena en Angelita, cena con una compañía única que solo aparece por estas fechas, pero que cuando llega reparte aromas intensos y elegantes,  sabores únicos y maridajes perfectos.

Sentarte a la mesa con ella es una experiencia única. Cuando llega, te embriaga su olor, te absorbe su potencia y al mismo tiempo te sorprende su elegancia.

Cuando te acaricia la lengua, su suavidad te desmonta, te eriza la piel  y te roba suspiros

Ya te ha poseido. Tu olfato y tu gusto, están rendidos a ella. A su voluptuosidad, a su lascividad, a su descaro pícaro, a su aristocrática esencia.

Pocas la superan . Es egoísta y descarada. Atractiva y sensual. Es bella, y lo sabe. Es exclusiva y lo sabe. 

Necesita ser bien tratada. No gusta de cualquier mano, solo manos expertas,  que la sepan acariciar, que sepan jugar con ella, que la exciten con delicadeza consiguiendo que quiera darse toda.

Entonces resplandece, se vuelve única, desnudando tus recuerdos para apoderarse de ellos sursurrandote al oido que solo te acordarás de ella, que al sucumbir a probarla, será la primera en tu memoria.

Y tú, roto de deseo, aceptas todo. Te deshaces y te rindes. Deseas que no marche. Que al marchar de tu mesa no tarde en volver. Sabes que es promiscua, pero no te importa. Sabes que muchos la gozarán como tú lo estás haciendo. Pero si vuelve a ti una vez más, la aceptarás , no le reprocharás nada y volverás a sumergirla en tu boca volviendo a desearla intensamente.

Al despedirse, ya exhausto  solo deseas volver a verla el año próximo. Volver a sentirla, volver a olerla para afianzar su recuerdo.

Es Alba Madona la Trufa Blanca. 

Gaspar Linares.

Comments

comments