slow food
slow food

La tendencia del Slow Food nace para hacer frente a la creciente fast food. Esta corriente de “comida lenta” nació en Italia a mediados de los años 80’. La idea de este concepto es poner en auge la cocina tradicional, con sabores puros y oponerse a la comida rápida y prefabricada.

El concepto de la tendencia del Slow Food pretende recuperar los hábitos alimenticios saludables. Darle la vuelta al sistema gastronómico actual, abogar por productos frescos, limpios, basados en el comercio justo. En definitiva, volver al gusto por la comida más sana y natural y embriagar los 5 sentidos no con alimentos prefabricados, sino con buenos ingredientes.

Las bases nutricionales del slow food están en la dieta mediterránea, pero con ligeras adaptaciones. Una de éstas son los procesos y abordajes de las preparaciones. También se le han incorporado algunos ingredientes que la dieta mediterránea no alberga. Todo esto con el fin de garantizar un cocina sustentable y saludable.

Slow Food, una corriente en aumento

El símbolo que sirve de emblema al slow food es un caracol. Y la verdad es que no hay mejor estandarte. Uno de los fines de esta tendencia gastronómica es promover la lentitud en la comida, los productos naturales, las recetas locales, y el deleite en el sentido del gusto, sin prisas.

El movimiento se ha ido ampliando, y hoy está presente en más de 130 países de los cinco continentes. En 2004, la FAO reconoció oficialmente a Slow Food como organización sin fines de lucro.  Además, instauró con ella una relación de colaboración.

El movimiento distingue a productores, procesadores, comerciantes y gastrónomos que trabajan para comercializar los llamados “alimentos y platos del Arca”. Dicha distinción hace alusión al Arca de Noé. Además, el movimiento, con su fundación para la biodiversidad, trabaja en pos de la conservación de la variedad de plantas cultivadas y animales de consumo.

Comments

comments