Para un catalán, que pasa temporadas en Madrid, el encontrar Entrevinos fue un auténtico hallazgo.

Un lugar donde comer solo se vuelve placentero, pues si algo no te sientes es sólo. Suelo ir a Entrevinos los domingos noche.

Entro solo, pero es pasar el umbral de su puerta y me siento acompañado. Es tomar el primer vino y conversaciones repletas de sonrisas vienen a mi. 

Sonia y sus risueños ojos te saluda. Te acompaña a tu mesa y de ahí al infinito

Entrevinos tiene un interesante surtido de vinos por copas , difícil es no encontrar entre ellos tu elección. Pero si eso pasa, su carta de vinos bien surtida se abre paso.

Hace años que no leo su menú. En la cocina, David o José Luis (comparten la propiedad, el amor por el vino, la buena cocina y los amigo) al saber de mi presencia inician un proceso culinario que acabará en mi mesa, para conseguir mi admiración.

Sublimes verduras, acariciadas por el calor, con su punto justo de un buen aceite de oliva y acompañadas, o no, de alguna seta o algún huevo, vienen a mi plato. Se muestran inmensas ante mi y yo me desahogo en ellas.

Algún arroz poseído por sabores de mar o de montaña, y también en ocasiones por ambos, en su justo punto de cocción, sin estridentes sofritos ni sobresaturaciones grasas.

Un ARROZ en mayúsculas. Sabroso, gustoso, ligero, amoroso

Sus pescados, sorprendentes, pujan por desplazar al de la última visita que perdura en mi recuerdo.

A aquella merluza acompañada por algas oscuras que la hacían más marina. O a aquellos lomos de salmonetes de roca con su ovillo de puerros y zanahoria, y su corvina… JA… ¡¡Que Corvina!!!extraterrestre

¿Qué será hoy? No dejéis de probar su secreto ibérico, ni su cecina, ni sus quesos ¡¡ Que Quesos!!

Entrevinos, es una Taberna de Madrid. Recoge la estela de las primeras tabernas que surgieron al ser reconquistada Madrid por los Cristianos a principios del pasado milenio.

Taberna o tienda de vinos, donde los productores cercanos vendían sus vinos, y los daban a probar, acompañándolos más tarde con una tapa (se servía el vaso de vino “tapado” con una rebanada de pan con queso o embutido). Tapa que hoy se trasforma en plato y que en Entrevinos alcanza una expresión particular. Alcanza lo exquisito.

El Primer plato da paso al segundo y en ocasiones a un tercero. Ya me ha invitado un vino la mesa de al lado o les he invitado yo.

Discusiones trascendentes sobre si Cava o Champagne. Sobre si Rioja o Ribera (como buen Catalán, yo introduzco Priorato en la discusión, y casi siempre gano).

Discusiones generadoras de lazos, lazos formadores de nuevas amistades. Amistades forjadas en esta Taberna ,entre vinos, entre platos , entre gentes, entre amigos…. En Entrevinos.

Gaspar Linares 

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