La Navidad española no está completa sin un buen chocolate. Incluso aquellos que se jactan de decir que no lo aman, y no lo consumen en el resto del año, cuando llegan las celebraciones decembrinas y en seguida el Día de Reyes en enero, no pueden más que dejarse tentar por un chocolate que tiene 124 años de tradición en el corazón de Madrid: la Chocolatería San Ginés.

Son las 5:00 de la mañana del 31 de diciembre. A cero grados de temperatura el calor del único lugar abierto llama la atención a kilómetros. La buñolería-churrería de San Ginés no ha perdido su encanto ni el secreto que hace atraer masas desde su apertura en 1894 en el pasaje del mismo nombre.

Tradición y arte

Chocolatería San Ginés

Su fama empezó cuando la gente a la salida del teatro acostumbraba a tomar un chocolate con churros, pues este reino del dulce queda justo a medio camino entre la Puerta del Sol y el Teatro Real. De hecho, cuentan sus dueños que era llamada “la escondida” y que también fue mencionada por Valle Inclán en su obra “Luces de Bohemia”, y que Benito Pérez Galdós aludió al Arco de San Ginés en la segunda serie de los Episodios nacionales (1875-18779).

Un templo de cultura y dulzura. En su momento fue, además, un establecimiento que frecuentaban la bohemia y los eruditos de la literatura y las artes. Hoy en día es el lugar favorito de familias con niños y de turistas que sólo asisten para cubrirse de la magia de las paredes de piedra y su interior de madera, y conocer por ellos mismos por qué son tan famosos.

El establecimiento recuerda a los cafés de finales del siglo XIX con sus dos plantas: el salón principal y el piso bajo, al que llaman “el salón de tertulias”.

Hoy es gerenciado por el empresario Pedro Trapote, también dueño de los locales de ocio más emblemáticos de Madrid como Pachá, Joy Eslava, por lo que la promoción y difusión del restaurante en los últimos tiempos también ha crecido.

El local está lleno de fotografías de clientes, visitantes famosos y personajes ilustres que han pasado por el lugar, que sobresalen por encima de la barra de mármol en una mezcla entre lo clásico y lo urbano, convirtiéndose en referencia de la cultura madrileña.

Chocolate para el mundo

Chocolate en San Ginés

Buñuelos, churros y porras son sinónimos de San Ginés, delicias típicas del desayuno español que acompañan el chocolate que preparan ellos mismos.

El desayuno típico, una ración de churros puede costar 1,40 euros, más chocolates para una familia de cuatro, 4 euros. Así, la chocolatería San Ginés resulta el plan ideal y económico para terminar con broche de oro las fiestas. Pero no solo en Madrid. Desde hace cinco años el local abrió sus puertas en Shanghái, en Japón (con tres churrerías), y en Bogotá.

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@Patifini

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