Enclavado en el corazón del casco histórico de Pampatar, en la Isla de Margarita, se encuentra Amaranto, un restaurante cuyo carácter está formado por la conjugación armoniosa entre arquitectura, arte, literatura y gastronomía.  Sus creadores, Oswaldo Páez y Norvic Piazza, junto con el cocinero Alejandro Pizzorno han logrado formar un perfecto triángulo equilátero, ofreciendo una propuesta culinaria que complace y cautiva a los amantes de la buena mesa.

El restaurante nace ante la necesidad de un espacio en el que los margariteños y sus visitantes pudiesen disfrutar del arte y, además, comer bien. Oswaldo Páez y Norvic Piazza —quienes son arquitecto y mercadologa respectivamente— deciden unir conocimientos e ingenio y crear un reducto que engrane sus pasiones al unísono de una experiencia que complazca a quienes los visitan. “Nosotros hicimos este espacio pensando en los locales, los que vivíamos en la Isla de Margarita y no teníamos a donde ir […] La experiencia ya no es sólo llegar, comerte un plato de comida e irte. Nosotros tratamos de crear una atmósfera donde cada comensal se sienta identificado por varias vertientes: si no es por la gastronomía es por el arte, la música o la literatura. Siempre hemos querido crear una experiencia que lo englobe todo”, menciona Oswaldo Páez.

Cada rincón de Amaranto está diseñado de tal forma que logre crear una experiencia que involucre todos a todos los sentidos. “Todo el escenario del espacio tiene un por qué. Nada está aquí al azar. Leemos e investigamos muchísimo. Todo tiene una razón de ser y está justificado y engranado con lo que pasa a nuestro alrededor. El menú es quién rige todo, es la bisagra que permite la articulación entre el arte y la música del local” añade Páez.

El interiorismo, es resultado de la sinergia de gustos de los tres dirigentes bajo la conceptualización de Oswaldo. “El local somos nosotros, es la personalidad de los tres plasmada, esto hace que el espacio sea  auténtico y eso logra que la gente se conecte con nosotros. Amaranto lo tratamos como nuestra casa”, explica Páez. Sumido en un concepto vanguardista, refinado, ecléctico, muchos tonos verdes y grises e iluminación tenue logran crear una atmósfera acogedora, bucólica y con calor familiar.  Quienes lo visitan son recibidos con una galería de arte y una biblioteca de Capuy –reciclada de la casa de la abuela  de Páez—, éstos dan paso a dos áreas en las que los 52 comensales pueden deleitarse, ya sea en las mesas con vista a la cocina o el salón para comidas grupales.

 

El menú: reivindicación de los sabores del neotropico

Tras la dirección de los fogones está el caraqueño Alejandro Pizzorno quien presenta una propuesta—como bien explican ellos en el menú— involucra investigación, uso de recursos de la geografía local y apoyo al productor local bajo una oferta honesta, sencilla, sin pretensiones; donde se conjugan los aromas, sabores, colores y texturas de las fusiones que se producen el neotropico, pero que al mismo tiempo se muestra osado y experimental ante las nuevas posibilidades en la cocina, dando cabida a  variaciones de platos clásicos de la gastronomía tropical y sabores típicos que evocan a la memoria gustativa de los venezolanos.

Si bien en el menú están preparaciones con productos del mar, los platos de carnes rojas se llevan el lugar de honor. Muestra de ello son sus gustosas costillas de cerdo glaseadas con Sarrapia a baja cocción; ceviche de pesca del día con mango verde, piña, ají margariteño, leche de coco y rocoto; crema de hinojo al malojillo con queso de cabra y crujiente de “pa amb tomáquet” o  la hallaca de cilantro, rellena de de tarkari de chivo envuelta en hoja de plátano.

Para armonizar los platos, en el menú se presentan las sugerencias de Pizzorno en vinos o cervezas artesanales. Además, los comensales pueden deleitarse con la clásica coctelería o aventurarse en el vaivén de sabores y sensaciones que evocan sus tragos de autor y, que sin lugar a dudas, ponen de manifiesto la completa predilección por el ají margariteño. Algunas de sus creaciones son los mojitos de ají dulce con vainilla, mojito de parchita con ají dulce, mojito de jengibre o el cóctel mule que es vodka con cerveza de jengibre y hierbabuena.

La cocina neotropical que profesan es una pincelada del cuadro, una palabra del libro, un grano de sal en el plato. Es simple, sencilla, respetuosa del medio ambiente, de sus productores y del escenario que es el restaurante y todos los involucrados en el proceso de la creación de cada uno de los platos. El constante hincapié en el aprecio y conservación del medio ambiente se pone de manifiesto al no incluir en su menú especies en peligro de extinción, como el pez Mero o Chucho; en su lugar ofrecen peces  con la misma riqueza como la sierra, jurel, mondeque o raya.

 

Brunch de autor a la carta

El restaurante ofrece dos servicios de cena por noche y los domingos un brunch bastante particular. “Nuestro Brunch es un menú a la carta, no es el típico buffet donde se sirve todo el mundo. Es un menú que nosotros diseñamos con bastante creatividad”, menciona Norvic Piazza con entusiasmo.

Pensando en el gusto del paladar criollo Oswaldo y Norvic de la mano con Alejandro Pizzorno crearon sus propias versiones de platos foráneos pero son ingredientes locales, versiones de platos regionalistas y conjugación de sabores que evocan a la memoria gustativa. “Un día se nos ocurrió y creamos nuestro ‘Full English’ pero Margariteño, también ofrecemos en el brunch la tostada caroreña o para los caraqueños que añoramos los domingos en los que viajábamos en familia a comer al Junquito creamos el ‘Junco Margariteño’, un desayuno que incluye cachapa, queso guayanés, cochino frito y un pisillo de pescado raya y un golfeado” añade Norvic. Como complemento del desayuno están las gustosas mimosas con jugo de tomate árbol o las refrescantes mimosas con jugo de parchita o papelón con limón.

Apoyo al talento artístico emergente

Amaranto no solo complace a paladares exigentes y conocedores de la alta gastronomía, sino también incluye dentro de sus espacios una propuesta multicultural en las que se da apoyo al arte emergente. Espacios polivalentes sirven para encuentros, charlas, catas, exhibiciones y desarrollo de actividades que promuevan proyectos artísticos,  literarios y gastronómicos.

Coordenadas

Calle Joaquín Maneiro, Casa Nro 70, Sector Casco Colonial Pampatar, Isla de Margarita. Venezuela. Teléfonos: 0295-262-3889 y 0414-259-7869. Previa reservación.

Por: Lorena Centeno

Fotos: Amaranto Restaurant

Comments

comments