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Es bien sabido que, los inicios de una relación personal del tipo romántica, primera cita, obligan a seguir típicas convenciones y tradiciones, y aunque muchas veces se quiera saltar de algunas, poner dedicación en seguir algunos de los parámetros convencionales, será una efectiva acción de muestra de interés.

Una situación cotidiana es la planeación de una primera cena en un restaurante que resulte agradable para ambos miembros de la nueva pareja, que aporte una sensación gratificante y amable. El que toma la iniciativa suele seguir una serie de pasos, empezando por la invitación a cenar, y, en caso de ser aceptada, la elección y reserva del lugar donde se llevará a cabo la reunión; luego de esto, el comportamiento durante la cena y la despedida.

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Al momento de la invitación a la primera cita

  • No se debe preguntar si se estará libre “tal día y a tal hora”, preguntas de éste tipo harán cuesta arriba la negativa del invitado.
  • No se debe preguntar qué quiere hacer el invitado, lo lógico es que esta decisión quede por parte de la persona que invita.
  • Debe explicarse cuáles son las intenciones para proporcionar la oportunidad de declinarlas, una forma sencilla es “¿te gustaría cenar el próximo viernes?”.
  • La aceptación debe seguirse con una corta explicación de dónde se desarrollará la velada, una rápida descripción del lugar o características positivas del mismo.
  • La elección del restaurante debe ser sabia, no es recomendable escoger un restaurante muy íntimo o muy concurrido durante la primera cita.

La cita

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Si se ha fijado el encuentro en un lugar público para esta primera cita, es importante que sea el anfitrión quien llegue antes, por lo que es recomendado que se adelante un poco a la hora prevista, pudiendo esperar sentado en la mesa o en la barra.

Por otra parte, el invitado debe llegar un poco más tarde para facilitar la llegada del anfitrión en caso de que se haya topado con un retraso.

Una vez se hayan encontrado y se haya decidido comer, el anfitrión puede elegir el menú para ambos, aunque lo más normal es que cada uno elija el suyo. Sin embargo, es necesario que el anfitrión conozca el restaurante, para así aconsejar sobre el platillo que se pueda elegir, recordando que la elección que se haga también influirá en la manera de mostrarse a la pareja.

El invitado debe abstenerse de optar por los platillos más costosos o más baratos, es adecuado dejarse llevar por el anfitrión aunque no sea una acción obligatoria, de igual manera, la escogencia del invitado también será la forma de mostrarse ante la pareja.

La elección del vino puede quedar por parte del anfitrión o compartir la decisión con el invitado.

Es importante señalar qué, ninguno de los comensales puede empezar a degustar sus alimentos hasta que el servicio de mesa se complete.

El vino 

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El servicio de vino dependerá de la categoría del restaurante, a partir de cierto nivel, serán los camareros quienes sirvan el vino al ver una de las copas vacías. En los lugares más modestos, es el anfitrión quien debe preocuparse de servir el vino cuando observe que su invitado ha vaciado su copa, recordando que la copa no debe llenarse totalmente, debe dejarse un tercio de ella vacío. Solo cuando el anfitrión no pueda alcanzar la botella de vino, el invitado podrá tomar la iniciativa.

El postre 

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La elección del postre suele hacerse al finalizar la cena, y esto puede implicar una complicación; si alguno de los dos no quiere tomar el postre, porque esté siguiendo algún tipo de dieta, o cualquier otra razón, el otro comensal deberá rechazar también su consumo y pasar directamente al café. Sin embargo, existe la posibilidad de elegir un postre que se pueda compartir, que sea del agrado de ambos y que se pueda disfrutar mientras se espera el café.

Al pagar 

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La petición de la cuenta debe hacerse de manera discreta, dando solo una ojeada rápida para comprobarla cuando se le sea entregada, sin parar a calcular, la comprobación de la suma total será suficiente. En caso de pagarse en efectivo, los billetes deberán colocarse dentro de la factura plegada en la carpeta o cofre donde se presente.

Si se paga con tarjeta de crédito, se puede sumar a la factura, la cantidad de dinero que se dejará como propina, así se evitará buscar dinero extra para dejarla.

La despedida

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Al finalizar la cena, la decisión de levantarse de la mesa debe correr por parte del anfitrión, quién procurará alargar la velada con otro café o cambiar el escenario. Debe preguntar al invitado si está preparado para irse y esperar a que recoja sus pertenecías, para así, abandonar el local. El anfitrión nunca se pondrá delante del invitado al salir.

Vía: Anfitriones e Invitados

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