pescado fresco

Al comprar o cocinar pescado, primero hay que cerciorarse de que está fresco y en buen estado. De lo contrario, los comensales podrían intoxicarse o contraer una bacteria, que suelen ser bastante nocivas y perjudiciales si no se tratan a tiempo. Por ello, es recomendable fijarse bien en el que se va a adquirir o comer y cerciorarse de que cumple con estas características.

El pescado

Ojos

Los ojos dicen todo, así que mucho cuidado. Lo primero que se debe observar es que no estén hundidos. Tienen que mostrar una apariencia brillante, húmeda y limpia. Si se notan opacos, manchados y más profundos de lo normal, hay que encender las alarmas, ya que ese no es el indicado.

Agallas

Hay que tener agallas para consumir un pescado sobre cuya frescura no se tenga certeza. Por eso, hay que fijarse si el color de las branquias es rojo intenso y si están limpias y brillantes. Si no cumple estos requisitos, probablemente sea viejo.

Las agallas son los pequeños orificios curvos que parecen abiertos con cuchillo, cuyo interior posee varias carnosidades en forma de capas. Ese el órgano respiratorio de muchos animales acuáticos.

branquias pescado

Cuerpo

Al tacto, la carne debe sentirse firme y lisa. Si está flácida o blanda, no está totalmente fresco. Asimismo, la piel tiene que estar húmeda pero no babosa, sin manchas, y las escamas, con una apariencia brillosa.

Olor

Este es otro punto importante. De por sí, el olor de este animal puede ser desagradable para muchos y a más de uno le parecería que todos están podridos. Pero hay que saber apreciar su verdadera esencia.

El olor de los pescados de río es generalmente neutro y limpio. Por su parte, los de mar despiden ese aroma característico, pero hay que cuidar que no sea excesivo ni nauseabundo.

Hay que verificar estos requerimientos para poder disfrutar de un pescado en óptimas condiciones. ¡Buen provecho!

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