Las famosas cotufas y sus infinitos nombres

Muchos son los que adoran escuchar los característicos estallidos que ocurren durante su elaboración. Las famosas cotufas son un bocado icónico en casi todo el globo terráqueo para disfrutar de películas u otros eventos. Su gran popularidad en diferentes culturas ha llevado a que en muchas naciones se les otorgue una denominación distinta.

El viaje del maíz

Las famosas cotufas y sus infinitos nombres

Aunque el consumo del producto de maíz sea algo muy arraigado en los tiempos contemporáneos, esto representa una antigua práctica. Según arqueólogos, las primeras referencias que se tienen de este alimento datan del año 3600 a. C., en México, lugar de origen de la materia prima. Se ha comprobado en diferentes ocasiones que los aztecas las preparaban en ollas de barro caliente que provocaba la explosión del insumo.

Sin embargo, no fue sino hasta el siglo XX cuando se popularizaron, y su punto de partida fue Estados Unidos. Durante la crisis económica de la Gran Depresión, en 1929, la población debía recurrir a los alimentos más humildes y económicos. Ante esta situación, el inventor Charles Cretors tuvo una idea brillante: la primera máquina de cotufas. Desde ese momento, el bocado pasó a ser habitual en cines y otros recintos de entretenimiento.

Posteriormente, gracias a diferentes factores, recorrieron el mundo entero. Hoy en día son un elemento que no puede faltar en una tarde de películas o para ver un partido.

Un nombre para ti y otro para mí

Las famosas cotufas y sus infinitos nombres

En Estados Unidos se les conoce como pop-corn, en referencia al sonido que se origina al prepararlas y al maíz con que se hacen. Sin embargo, cada país les otorgó un nombre único y distintivo. Esto se acrecienta en las naciones de habla hispana, donde, incluso, pueden haber varios nombres según la región.

En muchas naciones, el nombre más común es el de palomitas de maíz. Esto es más usado en México y otros países centroamericanos, aunque en la mayoría de América suele ser aceptado. Sin embargo, en Guatemala se les conoce como poroporo, y en Panamá, como millo.

En el sur del continente americano abundan las diferencias. En Colombia les llaman crispetas; en Ecuador, caguil; canchita en Perú; Brasil y Bolivia comparten la palabra pipoca; en Chile son cabritas; pororó en Paraguay; en Argentina, pochoclo, y simplemente pop en Uruguay. Aunque en estos dos últimos también se usan el pororú y el pururú, según la zona.

En Venezuela son las famosas cotufas, un término inconfundible para cualquier criollo. Según algunos, podría derivar del inglés corn to fry (maíz para freír) que pudo haberse hecho habitual dada la cantidad de anglosajones en el país. Esto habría de irse distorsionado hasta culminar en la popular palabra. Por otro lado, algunas fuentes alegan que simplemente se deriva del vocablo español cotufa, utilizado para hablar de golosinas y gollería.

Finalmente, no importa cómo se les llame, sino disfrutarlas en cualquier momento con un poco de sal y mantequilla o con un dulzor acaramelado.

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