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El salmón es uno de los pescados favoritos de los comensales, no solo por su inigualable sabor, sino por sus características nutritivas. A pesar de que es muy graso, es rico en Omega 3, por lo que resulta bastante beneficioso para el organismo.

Es muy versátil. Va bien sobre unas tostadas con queso crema en el desayuno, en una salsa para pasta o al ajillo durante el almuerzo, e incluso, en un tartar o un sándwich para una cena ligera. Lo cierto es que al cocinarlo se suelen cometer errores por desconocimiento de las propiedades del producto. Estos suelen ser los siguientes.

La piel

La piel del salmón tiene un sabor especial y si se tuesta en el horno o se dora bien en una sartén, adquiere una textura crocante bastante interesante.

Por ello, cuando se cocina este pescado, lo ideal es darle un buen tratamiento a la piel y eso se obtiene al retirarla y cocinarla aparte, o dándole una cocción unilateral al filete. Tal técnica consiste en sellar la pieza del salmón prolongadamente por el lado de la piel; es decir, que sea esta la que esté en contacto con la sartén

Luego, puede voltearse por apenas unos minutos para darle color al otro lado.

Las espinas

Es muy desagradable tomar un bocado y que la lengua encuentre espinas entre la tierna carne del pescado. Los filetes de salmón suelen tener pequeñas espinas incrustadas, que si no fueron retiradas por el pescadero, es necesario que el cocinero lo haga con unas pinzas de cocina o incluso con una pinza para cejas.

Salmón

Demasiada cocción

Es bien sabido que los pescados y los mariscos pueden comenzar a cocinarse a temperaturas no tan altas como las aves, el cerdo o la res.

Lo más recomendable es recurrir a la cocción unilateral y dejarlo cocinar del lado de la piel por 5 o 7 minutos a fuego medio. Posteriormente, voltear la pieza y darle calor por el lado inverso apenas por unos segundos.

Utensilios errados 

La piel de los pescados, en general, suele ser bastante pegajosa. Por tal motivo, siempre se debe utilizar una sartén antiadherente, que en lugar de ser de hierro, sea de teflón. De ese modo, la piel se mantendrá intacta, pues cuando se pega, la espátula puede desgarrarla y el filete quedaría espantoso.

Aprovechar los restos

No es agradable consumir un salmón recalentado, mucho menos del microondas. En vista de tal factor, los restos de este pescado pueden aprovecharse en platillos fríos como ensaladas, sándwiches o bruschettas.

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