juicio de parís

Justo al empezar la cata a ciegas, a que había convocado el comerciante en vino Steven Spurrier, inglés, con una tienda de vinos en París, se dieron más detalles de la prueba a los once miembros del jurado evaluador. Nueve de ellos eran franceses, todos expertos en el mundo del vino.

Entre ellos estaban propietarios de algunas bodegas francesas de vino como Aubert de Villaine, dueño del famoso Domaine de la Romanée-Conti;  el  periodista estadounidense George Tavers, de Time (que escribió un libro sobre el acontecimiento); Odette Kahn, directora de la prestigiosa publicación La Revue du Vin de France, y Jean-Claude Vrinat, propietario de Taillevent, restaurante parisino que contaba con tres estrellas Michelin.  Se les dijo que en esa cata participarían veinte vinos, diez rojos y diez blancos, seleccionados entre borgoñas y burdeos, de Francia, y cabernet-sauvignon y chardonnays, de California.

Era el 24 de mayo de 1976, y la cata a ciegas se realizó en la terraza cubierta del Hotel Intercontinental, de París. Todo se desarrolló normalmente, salvo algunos comentarios, en voz alta, que hicieron imprudentemente  algunos miembros del jurado. Uno dijo del vino que probaba: “Este vino es la magnificencia de Francia”. Otro exclamó: tras catar otro vino: “Este vino no tiene nariz, típico californiano”. Se comenzó con el servicio de los vinos blancos, y luego fueron servidos los vinos tintos.

Las evaluaciones de la cata se leyeron solemnemente. Todos quedaron estupefactos ante los resultados: en el capítulo de los blancos se impuso el Château Montelena Chardonnay 1973, de Napa Valley, sobre tres reputados vinos franceses, entre ellos un gran cru de borgoña. Entre los tintos ganó el cabernet sauvignon Stag´s Leap Wine Cellars 1973, de California, superando a un Château Mouton Rothschild 1970.

Los asistentes no lo creían.Aquel vino que representaba la “magnificencia de Francia” era un californiano, y el que carecía de nariz supuestamente californiano era un venerable vino francés.

¿Se acuerdan del juicio de París, un episodio de la mitología griega, que desencadenó la guerra de Troya?

París, hijo de Príamo y de Hécuba, fue elegido por los dioses como árbitro en la disputa por la manzana de la Discordia, que sostenían Hera, Atenea y Afrodita, que debería ser concedida a la más bella. París se inclinó por Afrodita, que le había prometido el amor de Helena, y que terminó con el rapto de ésta por París, provocando la guerra de Troya.

En París, el asunto del vino trajo consigo otra guerra de Troya en el ámbito mundial del vino.

Un miembro del jurado intentó corregir su calificación. Otro habló de un complot contra la vinatería francesa. Unos fanáticos de la supremacía de los caldos franceses llamaron traidores a los miembros franceses del jurado. Algunos dijeron que el jurado se había prestado a una campaña en contra de los vinos franceses, sin rivales en el mundo. El inglés Steven Spurrier fue denigrado y debió cerrar su tienda de vinos en París.

El llamado juicio de París de 1976 fue el rompeaguas de la historia del vino en Francia.Los franceses habían proclamado durante siglos la supremacía indiscutida en la calidad de sus vinos. Para ellos, había dos tipos de vinos: los de Francia y los del resto del mundo. Ahora surgía un modesto competidor proveniente del Nuevo Mundo que se alzó con todos los grandes premios, humillando la orgullosa vinatería francesa, y poniendo al descubierto las debilidades de su vinicultura.

Sobre aquel memorable acontecimiento, Travers, el único periodista asistente, escribió un libro: Judgement of Paris: California vs. Francia and the Historic 1976 Paris Tasting That Revolutionized Wine.

Ese libro fue, así como el de Spurrier, base documental utilizada para la escritura de dos guiones para sendas películas en Hollywood.

La primera película en ser rodada, Bottle Shock, dirigida por Randall Miller, se centró en el vino blanco Chardonnay 1973, teniendo como trasfondo el conflicto de intereses suscitado entre Jim Barret, el propietario de la bodega californiana Château Montelena, y su hijo Bo.

La otra película sobre el tema, basada en el libro The Judgement of Paris, de Steven Spurrier, el organizador de la cata a ciegas,  se tituló igualmente The Judgement of Paris, y ponía su foco de atención en el vino tinto ganador y en Warren Winiarski, el fundador de la bodega Stag´s Leap.

Mucho tiempo, mucha tinta y mucho vino ha corrido desde entonces, y aún los franceses no han logrado recuperar  su orgullo patriótico herido.No obstante, han mirado con más respeto los esfuerzos que hacen los productores de vino de Estados Unidos y de otros países americanos como Argentina y Chile. Han establecido alianzas con ellos. La más notoria es la join-venture que acordaron Mondavi y Rotschild en 1979, de la que salió el mítico vino Opus One.

Rafael Cartay

@RafaelCartay

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